carmina burana
Poeta recién llegado
Una bocanada de aire fresco,
devuelve la vida a mis pulmones,
cubiertos con papel tapiz
de trenes y lunares negros,
aire puro que sabe a la gloria
de conquistar un nuevo día
para vivir por vivir la vida.
Pero nunca me entendió
el roble, o el león,
ni los peces, o las aves,
la luz del sol quema mis pupilas,
yo veo todo en claroscuro
y en ese punto se quiebra el camino
gateando de pies y manos
bajo las sombra de los pirules
llegué hasta un campo de
flores tristes, más tristes que yo,
y es que eran viejas, más viejas que yo,
y entre ellas se asomaba un rostro
de hombre, el rostro estaba
derretido, pero no del sol,
derretido de dolor,
y reconocí el rostro, y reconocí
el dolor, hasta reconocí las flores;
eran girasoles, eran los girasoles
tristes de Van Gogh.
Y ese fue mi intento de
un poema feliz.
devuelve la vida a mis pulmones,
cubiertos con papel tapiz
de trenes y lunares negros,
aire puro que sabe a la gloria
de conquistar un nuevo día
para vivir por vivir la vida.
Pero nunca me entendió
el roble, o el león,
ni los peces, o las aves,
la luz del sol quema mis pupilas,
yo veo todo en claroscuro
y en ese punto se quiebra el camino
gateando de pies y manos
bajo las sombra de los pirules
llegué hasta un campo de
flores tristes, más tristes que yo,
y es que eran viejas, más viejas que yo,
y entre ellas se asomaba un rostro
de hombre, el rostro estaba
derretido, pero no del sol,
derretido de dolor,
y reconocí el rostro, y reconocí
el dolor, hasta reconocí las flores;
eran girasoles, eran los girasoles
tristes de Van Gogh.
Y ese fue mi intento de
un poema feliz.
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