MiguelEsteban
ÚNICO
Sueño y el tiempo se vuelve luna gris,
te veo y me clavas la pupila en la pupila,
noche que te veo bella
aunque en sueños no hables
contarán los latidos tu belleza,
la nube risueña llorará las gotas
a la una y media.
El moreno de tu pelo
enraizará el sentimiento adentro
cristal, flor de tu flor,
noche blanca sin tu dolor
orilla del río como ayer para los dos,
cripta de tu tiempo disuelto,
se beben tus palabras los pájaros del camino,
los álamos cruzaron tu destino,
hoy en mi piel te vuelves vino
abrazas mi alarido,
las llaves abren tu siglo,
sigues mi camino sin importarte
no ser cuerpo, ni carne, ni tejido,
solo espíritu clamando por tu tiempo perdido
abres mi silencio a cada noche que te siento,
enarbolando mi frío yerto,
tu beso cala adentro,
hoy distante el encuentro,
te veo sin necesitar ojos
allí donde tu tiempo cría luces y sus retoños,
quédate conmigo, alimenta mi latido,
quédate como noche de mi recuerdo,
dibuja tus flores de hielo
en mis labios sedientos,
cuídame de alimañas del camino,
dime cómo tú sientes,
sin importar el calor y el dolor.
Vierte tus estrellas violetas,
rasga tus sombras
en cada luna que nos espera,
en cada sueño que te veo bella
para besarte y que no te vayas
solo para mirarte y decirte
te amo, no te vayas
mi bella enamorada.
El Castellano y Leannán-Sídhe