Aisha Baranowska
Poeta que considera el portal su segunda casa
[video=youtube;khw5Y3A9gSg]http://www.youtube.com/watch?v=khw5Y3A9gSg[/video]
El tremendo frío de un día sin amor,
de la vida que llora sin lágrimas -
no siente un abrazo cariñoso
la soledad de mis atardeceres,
no oyen la voz del silencio
mis madrugadas y mis angustias,
no encuentra el consuelo mi desespero
en el porvenir el que desde siempre espero.
Los fantasmas de mi mente medio-enloquecida
por el invierno sin fuego y sin abrigo,
las sombras nocturnas de las almas muertas...
Nada tengo por hacer, nada, digo -
y el mundo así de vacío me parece un infierno
donde en vez de quemarme, sólo me resfrío...
¡Cuánto añoro a una mano amiga
tocar este rostro de un cadáver vivo que soy -
a ver, si respiro y si resucito
como un fénix entre la ceniza, despierta del sueño...!
¡Cuánto quisiera estar lejos de aquí;
donde aguas tibias de los más profundos sentimientos
y el calor de un corazón humano
acabarían por siempre con este dolor,
a mi existencia quebrantada dando el sentido...!
Donde no habría de sentir el aire helado
atravesar mi piel hasta el hueso -
y donde mi espíritu aislado
podría quedarse sin regreso...
Pero lo único que hay, que me rodea,
es la incertidumbre del más próximo amanecer
tocar la puerta de mi alma prisionera del sino
que tristemente aguanta el frío
sin quejarse, sino a este papel...
Escribo, entonces, mil lamentos jamás comprendidos
y de muy poco valor, que no son más que palabras rotas
de un perdido y huérfano corazón
el cual sabe que no tiene derecho a nada -
y aún tiene la osadía de reclamar al destino
la piedad que desde la cuna ya le fue denegada -
y con sangre pagaba
aquella grave ofensa contra la humanidad -
de que a este mundo haya venido a mendigar
amor, respeto y amistad...
[05/11/2013]
El tremendo frío de un día sin amor,
de la vida que llora sin lágrimas -
no siente un abrazo cariñoso
la soledad de mis atardeceres,
no oyen la voz del silencio
mis madrugadas y mis angustias,
no encuentra el consuelo mi desespero
en el porvenir el que desde siempre espero.
Los fantasmas de mi mente medio-enloquecida
por el invierno sin fuego y sin abrigo,
las sombras nocturnas de las almas muertas...
Nada tengo por hacer, nada, digo -
y el mundo así de vacío me parece un infierno
donde en vez de quemarme, sólo me resfrío...
¡Cuánto añoro a una mano amiga
tocar este rostro de un cadáver vivo que soy -
a ver, si respiro y si resucito
como un fénix entre la ceniza, despierta del sueño...!
¡Cuánto quisiera estar lejos de aquí;
donde aguas tibias de los más profundos sentimientos
y el calor de un corazón humano
acabarían por siempre con este dolor,
a mi existencia quebrantada dando el sentido...!
Donde no habría de sentir el aire helado
atravesar mi piel hasta el hueso -
y donde mi espíritu aislado
podría quedarse sin regreso...
Pero lo único que hay, que me rodea,
es la incertidumbre del más próximo amanecer
tocar la puerta de mi alma prisionera del sino
que tristemente aguanta el frío
sin quejarse, sino a este papel...
Escribo, entonces, mil lamentos jamás comprendidos
y de muy poco valor, que no son más que palabras rotas
de un perdido y huérfano corazón
el cual sabe que no tiene derecho a nada -
y aún tiene la osadía de reclamar al destino
la piedad que desde la cuna ya le fue denegada -
y con sangre pagaba
aquella grave ofensa contra la humanidad -
de que a este mundo haya venido a mendigar
amor, respeto y amistad...
[05/11/2013]
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