Desterrado de la niebla del espanto,
corazón gris atravesado de agujas Dalinianas…
con el cascarón ultramarino y aparejos marchitos,
desafiar la tormenta.
La pasión despeinada al abrigo de la blancura cerrada,
sobre hojarascas de libretas,
en esa cita bajo la lluvia de payasos marrones.
Buscar las entrañas en ese verso que nunca se alcanza…
Torpe traductor de la añoranza mágica,
firma de espirales de piedra.
El cigarrillo solitario de la espera,
humo que dibuja en muros de sombra,
ese espejismo abstracto;
que dispersa las fragancias de mil colmenas de abismo.
Inercias que agitan los posos del alma.
La noche temprana sin ti, desde sus órbitas de negrura musical.
corazón gris atravesado de agujas Dalinianas…
con el cascarón ultramarino y aparejos marchitos,
desafiar la tormenta.
La pasión despeinada al abrigo de la blancura cerrada,
sobre hojarascas de libretas,
en esa cita bajo la lluvia de payasos marrones.
Buscar las entrañas en ese verso que nunca se alcanza…
Torpe traductor de la añoranza mágica,
firma de espirales de piedra.
El cigarrillo solitario de la espera,
humo que dibuja en muros de sombra,
ese espejismo abstracto;
que dispersa las fragancias de mil colmenas de abismo.
Inercias que agitan los posos del alma.
La noche temprana sin ti, desde sus órbitas de negrura musical.
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