jose g barroso
Poeta recién llegado
Ahora que no hay nadie
a mi soledad no le inquietará
que estés aquí.
Solo toparás con mis suspiros,
orientados únicamente por el murmullo imperceptible
de los tuyos.
Serás libre para intentar amar cualquier cosa,
mi pantalón, mi camisa, incluso hasta mi sombra.
Le nacerán alas al pasado, y cuando alce el vuelo, no hallarás a nadie,
ni nada que lo pueda acusar, no reinarán lagrimas que escurrir.
No habrá sonrisas hipócritas, besos hirientes,
y como premisa nos despojaremos al entrar del Adiós,
de esa ridícula palabra, fundada en lo impreciso del amor,
cuando aguardamos un probable regreso.
Yo estaré aquí mucho después que no haya nadie,
al despertar solo me quedará el intentar olvidarte,
mientras juego, desnudo en mi baño, con tu recuerdo.
[/I][/B]
a mi soledad no le inquietará
que estés aquí.
Solo toparás con mis suspiros,
orientados únicamente por el murmullo imperceptible
de los tuyos.
Serás libre para intentar amar cualquier cosa,
mi pantalón, mi camisa, incluso hasta mi sombra.
Le nacerán alas al pasado, y cuando alce el vuelo, no hallarás a nadie,
ni nada que lo pueda acusar, no reinarán lagrimas que escurrir.
No habrá sonrisas hipócritas, besos hirientes,
y como premisa nos despojaremos al entrar del Adiós,
de esa ridícula palabra, fundada en lo impreciso del amor,
cuando aguardamos un probable regreso.
Yo estaré aquí mucho después que no haya nadie,
al despertar solo me quedará el intentar olvidarte,
mientras juego, desnudo en mi baño, con tu recuerdo.
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