Emanuel de León
Poeta recién llegado
Aún estas en mis ayeres:
Como un fantasma, sola he inerme,
bajo la angustia fría de un suspiro
y el mar inquieto de un te quiero,
te fuiste de mí para ya nunca verme.
Pero tú aún vives en mi respiro,
inquita sombra de lo desconocido,
sigues en mi mundo y no te olvido
y fría me ignoras cuando te miro.
Regalo incalculable del destino,
tú eres lo mejor que me ha pasado,
eres una flor perdida en el camino.
Cuando veas estrellas en los anocheceres
recuérdate de mí, mujer ingrata
y así lograras revivir nuestros ayeres.
Como un fantasma, sola he inerme,
bajo la angustia fría de un suspiro
y el mar inquieto de un te quiero,
te fuiste de mí para ya nunca verme.
Pero tú aún vives en mi respiro,
inquita sombra de lo desconocido,
sigues en mi mundo y no te olvido
y fría me ignoras cuando te miro.
Regalo incalculable del destino,
tú eres lo mejor que me ha pasado,
eres una flor perdida en el camino.
Cuando veas estrellas en los anocheceres
recuérdate de mí, mujer ingrata
y así lograras revivir nuestros ayeres.
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