Guerrera de piel suave, de terciopelo,
de lustrosos pétalos marcados por tiempo,
por la vida, por el dolor y la incertidumbre
dejando a tu andar la chispa divina de ser mujer.
Dos soles y una luna emergieron desde tu ser
dando un nuevo renacer, en cada nuevo amanecer
el brillo de tu aurora en tus astros has legado
y la fragilidad de tu vientre no fue marchito.
A veces valiente, a veces frágil.
tu semblante se renueva al oriente
pero tu alma blanca como el marfil
cuenta los pétalos que se perdieron.
Tan solo pides ser amada, con la pureza del agua,
y al cielo imploras en un susurrante gemido
que la vida no se te agote en un suspiro
antes de que tu pequeña luna madure.
Hoy te rindo homenaje a ti mujer
que la vida dejo tatuajes entre tu pecho
de amor y de esperanza,
de dolor y de desconfianza,
inefable es tu sentir, tu latir
que no hay hombre que pueda describir
el misterio que se yergue entre tu ser.
Eres la divina creación hecha de barro
eres el soplo de vida, hálito de certidumbre,
eres la compañía sacada de una costilla,
eres caricia y eres firmeza,
eres una voz en el universo,
eres tan solo… Mujer.
Cuando tuve la primicia de haberte leído, y que dije…”Así eres…mujer, un molde de amor” no me equivoque, pues el mismo sentir que me trasmitiste esa ocasión vuelve a resurgir nuevamente al ir recorriendo tus líneas y lentamente, paso a paso como un manantial de letras fueron saliendo las palabras, como un pequeño presente ante mi humilde gratitud a la mujer, a todas, pero de una manera muy especial a tu persona, de quien me has permitido ser tu compañero en este camino recorrido, solo quiero decirte gracias por tantas cosas compartidas, gracias por ser… mujer.
Comparto una canción que desde que lo lei se me vino a la mente y la cual quiero aprovechar para compartirla contigo amor, sabes cuánto te aprecio y te quiero…
Tu ángel RENÉ