MiguelEsteban
ÚNICO
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El que se queda muerto esperando, muerto se quedó.
La esperanza es para el vivo, donde dioses siempre son roca, y los demonios fuego que nunca pueden quemar la roca del amor.
Donde el odio venció, el demonio ganó.
Mi beso con un clavel blanco, te amo Bellis annua.
Recuerda que soy de cristal, en mi reino vivirás. A mi montaña llevo todas las flores de los campos; a mi montaña llevo todos los pájaros de los bosques y en mi cantar de rey celta, del amor de mi siembra nació una rosa que me ama de verdad María margarita la llamé. Un día cantaban los pajaritos: "el akritas esteban morirá", que canten los pajarillos no saben lo que cantan.Esa mañana llegó en su caballo negro un rey cristiano, pedía la mano de su esposa para llevarla a una tierra lejana de víboras infieles. En combate se enfureció el akrita Esteban: lo mío, mío es y así siempre será, si venzo el combate tomo tu caballo y tu vida;
si ganas que me lleve la negra parca bonita. Los dos entablaron combate, el akrita cogió su maza, el akrita cogió su espada, el cristiano su yelmo y hacha de combate, perro traidor llevaba escondido entre la maleza la rata cristiana.
Cargó su flecha y en el pecho del akrita acertó, con su sangre cantó el akrita: amada esposa mía,tiéndeme un lecho de las flores del valle, que viene mi dulce muerte y así fue. Le tendió su lecho, él le dijo: ¿por qué me tendiste un lecho de zarzas y de cardos? -Amado mío, porque así como ellos no abandonan sus espinas por el frío invierno, tu luchaste como una espina por nuestro eterno amor, los dos juntos se tumbaron. Ella allí bebió la cicuta de pena y los dos juntos allí fueron enterrados.
Esteban Martínez García
el Castellano
El que se queda muerto esperando, muerto se quedó.
La esperanza es para el vivo, donde dioses siempre son roca, y los demonios fuego que nunca pueden quemar la roca del amor.
Donde el odio venció, el demonio ganó.
Mi beso con un clavel blanco, te amo Bellis annua.
Recuerda que soy de cristal, en mi reino vivirás. A mi montaña llevo todas las flores de los campos; a mi montaña llevo todos los pájaros de los bosques y en mi cantar de rey celta, del amor de mi siembra nació una rosa que me ama de verdad María margarita la llamé. Un día cantaban los pajaritos: "el akritas esteban morirá", que canten los pajarillos no saben lo que cantan.Esa mañana llegó en su caballo negro un rey cristiano, pedía la mano de su esposa para llevarla a una tierra lejana de víboras infieles. En combate se enfureció el akrita Esteban: lo mío, mío es y así siempre será, si venzo el combate tomo tu caballo y tu vida;
si ganas que me lleve la negra parca bonita. Los dos entablaron combate, el akrita cogió su maza, el akrita cogió su espada, el cristiano su yelmo y hacha de combate, perro traidor llevaba escondido entre la maleza la rata cristiana.
Cargó su flecha y en el pecho del akrita acertó, con su sangre cantó el akrita: amada esposa mía,tiéndeme un lecho de las flores del valle, que viene mi dulce muerte y así fue. Le tendió su lecho, él le dijo: ¿por qué me tendiste un lecho de zarzas y de cardos? -Amado mío, porque así como ellos no abandonan sus espinas por el frío invierno, tu luchaste como una espina por nuestro eterno amor, los dos juntos se tumbaron. Ella allí bebió la cicuta de pena y los dos juntos allí fueron enterrados.
Esteban Martínez García
el Castellano
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