L
lluvia
Invitado
es su nombre;
uno tan común ni tan corriente,
si su madre la pudiese ver desde el seol
........................... le hubiese bautizado
...... Charlotte.
Así le decían, por aquí, por el barrio
no comprendía por qué, yo me dije
a mí misma, como siempre me digo idioteces; es por sus piernas
l
a
r
g
a
s,
...............................seguro es eso,
pero no.
¨Jamás había sentido lo que por ti hoy siento.¨, y yo le creí,
a la semana supe que las mismas líneas se las había dicho a otro miserable
antes que a mí. Y si lo pienso es una frase tan banal,
.......... ..... porque ninguna verga es igual, obvio jamás había sentido lo que conmigo sintió,
si es que sintió algo en lo absoluto.
Ella tenía esa habilidad de distribuir cada
mentira en un punto sustancial, para que todo incluso sus piernas largas (con tacones de 15´ pulgadas) pareciera tan real.
Su madre tuvo la culpa, siempre diciéndole,
¨Recta, Lucía. ¡Recta!, pechos afuera, estómago adentro.¨
y fue así que consiguió su primer silbido al cruzar la calle,
le gustó tanto que se esmeraba por coleccionarlos. Confundió el amor con sexo,
como todo en esta vida se confunde.
La veo pasar del brazo con otro,
y de nuevo una lágrima rueda por mi mejilla
como lo hizo ayer, no por nosotros,
por ella.
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