Almudena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ya no reflejaban estrellas sus ojos.
Ingentes argumentos transformaron el tiempo
en estéril,
desleído polvo cósmico impregnando
el ozono;
tan solo la ilusión de noches resplandecientes.
Se hicieron fugaces,
dejando estelas de desencanto.
Apagando cromadas auroras boreales
en aras de una razón tangible,
arcaica.
La que amanecían sus luceros
en cada rompiente ola,
estrellando lagrimas grises y ocres,
aterrizando en una tierra yerma.
Así, pausadamente resbalaban entre sus dedos
hacia ningún abismo.
Ingentes argumentos transformaron el tiempo
en estéril,
desleído polvo cósmico impregnando
el ozono;
tan solo la ilusión de noches resplandecientes.
Se hicieron fugaces,
dejando estelas de desencanto.
Apagando cromadas auroras boreales
en aras de una razón tangible,
arcaica.
La que amanecían sus luceros
en cada rompiente ola,
estrellando lagrimas grises y ocres,
aterrizando en una tierra yerma.
Así, pausadamente resbalaban entre sus dedos
hacia ningún abismo.
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