264. Reencuentro
Aquellos tarambanas de estudiantes,
alegres, descarados y elegantes,
que fueron a encontrarse en un mesón.
Después de tantos años separados
la suerte los quería ver dotados
de sana y melancólica reunión.
Dos médicos, radiólogo y dentista,
y un físico, que antaño fue alquimista,
amigos de un colega empresarial,
brindaron por el quinto (fallecido)
que nunca fue dejado en el olvido...
¡La muerte miserable y criminal!
Apenas cuatro lustros juveniles
pletóricos de prácticas gentiles,
de estudios, de parrandas y de amor.
Intensas aventuras y flirteos,
muchachas complacientes y deseos...
¡Amando se saciaba el pundonor!
Los años nos separan sin piedad
mas nunca se oscurece la amistad
que sigue perdurando en el silencio,
pendiente de un sonido que la avive,
pendiente de un clamor que la cautive...
¡Vacía la respuesta que presencio!
Azar que te mostraste generoso
juntaste a los amigos caprichoso
la noche de los Santos Inocentes.
¿Habrá sorpresa más inesperada?
... Sorpresa de amistades sublimada.
¿Acaso estamos todos ya presentes?
Y el humo del local nos recibía,
lloramos de nostalgia y de alegría.
Comimos y bebimos lo oportuno.
Las lágrimas hablaban de tristeza.
Pusimos otro vaso de cerveza:
Estábamos los cinco... menos uno.
xxx
Churrete
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