Aires
Poeta recién llegado
¿A donde van las palabras que no se dijeron?
Eso se preguntaba aquel hombre que siempre las tenía en la cabeza pero nunca se atrevía a decirlas, ya sea por temor, vergüenza o el dolor que se avecinaría al pronunciarlas.
Existían de todos los tipos, las había de emoción, de agravios, de amor y de perdón, pero había dos en especial que parecían ser las mas pesadas y las que mas fuerza hacían por salirse de su cuerpo.
Aquellas palabras representaban en cinco letras todo lo que su mujer significaba para el, sin embargo, su razón no las dejaba salir por mas pelea que diesen.
Algunas noches entre copas y bailes, las palabras parecían que al fin iban a liberarse del encierro, pero la razón, arremetía de un solo golpe contra ellas y de vuelta volvían a su lugar.
Un día, el hombre volvió a su casa como todos los mediodías, un sol jubiloso hacía que el día fuese muy agradable, pero cuando el hombre entró a su casa, simplemente se desató la tormenta...
Hoy el hombre pasa los días solo, en aquel lugar que desde ese mediodía dejó de ser su "casa", no le pesa la soledad, le pesan las palabras, las miles de palabras, que están adentro suyo y ya no van a poder salir jamas, pero las que mas le pesan son esas cinco letras, que ya ni fuerza hacen por salir, simplemente porque no tienen a donde ir.
Eso se preguntaba aquel hombre que siempre las tenía en la cabeza pero nunca se atrevía a decirlas, ya sea por temor, vergüenza o el dolor que se avecinaría al pronunciarlas.
Existían de todos los tipos, las había de emoción, de agravios, de amor y de perdón, pero había dos en especial que parecían ser las mas pesadas y las que mas fuerza hacían por salirse de su cuerpo.
Aquellas palabras representaban en cinco letras todo lo que su mujer significaba para el, sin embargo, su razón no las dejaba salir por mas pelea que diesen.
Algunas noches entre copas y bailes, las palabras parecían que al fin iban a liberarse del encierro, pero la razón, arremetía de un solo golpe contra ellas y de vuelta volvían a su lugar.
Un día, el hombre volvió a su casa como todos los mediodías, un sol jubiloso hacía que el día fuese muy agradable, pero cuando el hombre entró a su casa, simplemente se desató la tormenta...
Hoy el hombre pasa los días solo, en aquel lugar que desde ese mediodía dejó de ser su "casa", no le pesa la soledad, le pesan las palabras, las miles de palabras, que están adentro suyo y ya no van a poder salir jamas, pero las que mas le pesan son esas cinco letras, que ya ni fuerza hacen por salir, simplemente porque no tienen a donde ir.
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