Preciosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hola Fran, después de leer tu carta de despedida, no me queda más que decirte con toda mi ternura “MUCHAS GRACIAS CIELO”, por todo lo que me diste, la ternura desbordante que estremecía mi alma, la dulzura de tus labios que poco a poco iban conquistando cada pálpito, por cada noche que te entregaste para complacer mis antojos, por el calor de tus brazos que me abrigaban cuando padecía frío, ten la seguridad amor que cada diamante que brotaba de tus labios, los he guardado en un cofrecito, pues siempre te caracterizaste por tu sabiduría.
Gracias jilguerito hermoso, porque tus melodías acunaron mis sueños y me regalaste tranquilidad. No, no amor, no puedo reprocharte nada, hoy puedo ver mi realidad y aceptar que te fallé, lo siento tanto vida, tú me mostraste que aún tengo un amor que no he podido olvidar y lo siento tanto, tanto amor, pues no merecías eso cielo.
Perdóname tú a mí por no haberte correspondido de igual manera, aunque no te negaré que una lágrima se despliega por mis mejillas, lo normal de una despedida, sin embargo, le he secado y surge una sonrisa al recordar los hermosos momentos que me ofrendaste. Lamento no poderte retener amor, no es justo para ti, porque para mí es muy necesario ordenar mis sentimientos y tomar el tiempo suficiente para poner todo en orden, empezaré a caminar despacio, diluyendo los temores y recogiendo vino, aceite, trigo abundante para mi corazón.
Te doy mi adiós, con un suspiro en el pecho y este último beso en agradecimiento por regalarme la frescura de tu esencia, por las sonrisas compartidas, los desvelos recibiendo tus cuidados, tu protección, tu maravilloso amor. Hoy puedo verte con los brazos extendidos abrazando el cielo, con tu sonrisa recorriendo mi semblante y tus luceros desprendiendo el último te quiero, ese que se cuela hasta mis huesos.
Tu ser generoso y bondadoso hizo huella en mis neuronas, en este último abrazo te deseo lo mejor cielito, tus tierras sean fructificadas, tus manos benditas, que tus sueños sean semillas sembradas en tierras fértiles, si algún día no me ves amor, no pienses que estoy sumergida en la tristeza, en la amargura o en la desolación, no mi cielo, simplemente hoy más que nunca, conquistaré esa meta pendiente que debo alcanzar, la que honrará a mis padres y me sentiré feliz por haberla terminado.
Hoy te dejo en libertad, entre estas líneas de amor y de paz.
Siempre te recordaré con amor mi precioso Fran Plascencia.
Besitos
Última edición: