Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Entonces apareces.
Todas las aves cantan.
Mi sangre se estremece.
¡Y mis padres que viven!
¡Y la espiga es dorada!
¡Y tú, que me sonríes!
¡Esto sí, que es la dicha!,
me digo complacido
de la vivencia mía.
La primavera pasa.
También pasa el verano.
La espiga es acopiada.
Agónica, ya mustia,
la sombra del otoño,
crujiente me susurra:
Aprovisiona hormiga,
previendo la invernada,
vivencia cual espiga.
Todas las aves cantan.
Mi sangre se estremece.
¡Y mis padres que viven!
¡Y la espiga es dorada!
¡Y tú, que me sonríes!
¡Esto sí, que es la dicha!,
me digo complacido
de la vivencia mía.
La primavera pasa.
También pasa el verano.
La espiga es acopiada.
Agónica, ya mustia,
la sombra del otoño,
crujiente me susurra:
Aprovisiona hormiga,
previendo la invernada,
vivencia cual espiga.