edwin357
Poeta fiel al portal
A esperas
Un jueves por la noche, el recorrido de tu cuerpo me ha dejado sediento.
Ahora, la espera del viernes se convierte en ansiedad por
reencontrar el punto exacto donde humillar
mis rodillas alegraría otra parte de mí.
Ha llegado la hora, detente, quédate quieta.
Abrazaré tu cintura mientras la sensación de esta lluvia
agita los movimientos de
la lámpara en la mesa.
No te preocupes, recorreré cada centímetro enloqueciendo al pudor,
mientras los gritos de la noche penetran
el escondite encontrado en ti.
No temas, esperaré a que la humedad se despliegue,
siendo mi entrada oportuna al llegar a la puerta.
Me gusta el calor que proporcionan los cuerpos al acelerar
el ritmo de la aguja en el reloj.
Mantente arriba, sacúdete un poco,
haz que lo normal sea algo irregular.
Define los secretos que el fervor nos brinda.
Mírame, actúa.
Aún mi vigor está en la cumbre.
Quita las sábanas
de tu boca para que el viento
escuche tu gran susurro.
No te cohíbas de expresar tu llanto.
Te sostengo, aprieto de ti lo que mis manos
alcanzan mientras la lámpara cae.
No paremos, cambiemos la postura mientras
tu miel está por salir del frasco.
Yo, en mi esfuerzo por mantenerte en la cúspide,
tú en la increíble escena que toca el éxtasis.
Respira, estás exhausta. No te alejes por miedo
a que nos descubran, aún nos falta el sábado por la noche.
Un jueves por la noche, el recorrido de tu cuerpo me ha dejado sediento.
Ahora, la espera del viernes se convierte en ansiedad por
reencontrar el punto exacto donde humillar
mis rodillas alegraría otra parte de mí.
Ha llegado la hora, detente, quédate quieta.
Abrazaré tu cintura mientras la sensación de esta lluvia
agita los movimientos de
la lámpara en la mesa.
No te preocupes, recorreré cada centímetro enloqueciendo al pudor,
mientras los gritos de la noche penetran
el escondite encontrado en ti.
No temas, esperaré a que la humedad se despliegue,
siendo mi entrada oportuna al llegar a la puerta.
Me gusta el calor que proporcionan los cuerpos al acelerar
el ritmo de la aguja en el reloj.
Mantente arriba, sacúdete un poco,
haz que lo normal sea algo irregular.
Define los secretos que el fervor nos brinda.
Mírame, actúa.
Aún mi vigor está en la cumbre.
Quita las sábanas
de tu boca para que el viento
escuche tu gran susurro.
No te cohíbas de expresar tu llanto.
Te sostengo, aprieto de ti lo que mis manos
alcanzan mientras la lámpara cae.
No paremos, cambiemos la postura mientras
tu miel está por salir del frasco.
Yo, en mi esfuerzo por mantenerte en la cúspide,
tú en la increíble escena que toca el éxtasis.
Respira, estás exhausta. No te alejes por miedo
a que nos descubran, aún nos falta el sábado por la noche.
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