¡Un café, por favor!
Un café mañanero, cigarro en mano,
es placentero quehacer y disfrutarlo
es casi ya un deber fijo y cotidiano,
me devuelve a la vida, no he de negarlo.
Desconozco el sabroso café cubano
no he tenido ocasión de saborearlo
más no dudo será como el colombiano,
puede cambiar el modo de prepararlo.
Torrefacción y mezcla son importantes,
hay quien prefiere el estilo americano
del café en taza grande, claro y liviano.
Otros prefieren buscar los excitantes
extractos condensados, tipo italiano,
para mí el término medio es lo más sano.
Un café mañanero, cigarro en mano,
es placentero quehacer y disfrutarlo
es casi ya un deber fijo y cotidiano,
me devuelve a la vida, no he de negarlo.
Desconozco el sabroso café cubano
no he tenido ocasión de saborearlo
más no dudo será como el colombiano,
puede cambiar el modo de prepararlo.
Torrefacción y mezcla son importantes,
hay quien prefiere el estilo americano
del café en taza grande, claro y liviano.
Otros prefieren buscar los excitantes
extractos condensados, tipo italiano,
para mí el término medio es lo más sano.
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