A LA CONJURA DEL UNIVERSO
Tras una noche en vela y sin sosiego
el alba despertó al amanecer
de un cielo que volvía a renacer
pletórico de jaras y de espliego.
Y un sol omnipotente y palaciego
de noble y consagrado proceder
mi pena se empeñaba en resolver
con rayos de esperanza, brillo y fuego.
Sentí que el Universo conjuraba
las penas de un tormento reticente
con luces que mi noche reclamaba.
Su cántico feliz llenó el presente
del ánimo sombrío que acosaba
un alma que es fugaz y evanescente.
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