me fui tiñendo de ti;
de tu aroma; de tu silueta, de tu boca,
de lo bien que sonríes cuando despiertas abrazada a mi cintura.
me fui tiñendo,
pero de pronto
miles de horrores cubrieron tu rostro,
y te fuiste poniendo amarga, tan amarga como aquel adios que se dice
cuando bajas a dos metros bajo tierra horizontalmente,
tan amarga que la parte amarga de las cosas se pusieron roncas de tanto gritar.
me quedé preso de tu piel,
tan amarga como la brisa que mueve la copa de los árboles y hace
caer
caer
las hojas...
no tengo mucho que decir
al Señor de muchas despedidas se le terminaron las palabras....
de tu aroma; de tu silueta, de tu boca,
de lo bien que sonríes cuando despiertas abrazada a mi cintura.
me fui tiñendo,
pero de pronto
miles de horrores cubrieron tu rostro,
y te fuiste poniendo amarga, tan amarga como aquel adios que se dice
cuando bajas a dos metros bajo tierra horizontalmente,
tan amarga que la parte amarga de las cosas se pusieron roncas de tanto gritar.
me quedé preso de tu piel,
tan amarga como la brisa que mueve la copa de los árboles y hace
caer
caer
las hojas...
no tengo mucho que decir
al Señor de muchas despedidas se le terminaron las palabras....