salerin
Poeta que considera el portal su segunda casa
Nací con mi maleta y mi camino.
En mis manos la arena de mi vida,
las rosas de mi senda florecida,
mi vacio equipaje y mi destino.
Traje mi vocación de peregrino;
en los pies una linea de salida,
en la espalda, grabado: despedida,
y en mi frente un letrero: cristalino.
Empecé a caminar con mi sentencia,
arrastrando equipaje y existencia,
metiendo en la maleta mi pasado.
Hoy se escapa la arena de mis dedos
y guardando, también, todos los miedos,
casi está mi equipaje terminado.
Manuel Sal Menéndez
En mis manos la arena de mi vida,
las rosas de mi senda florecida,
mi vacio equipaje y mi destino.
Traje mi vocación de peregrino;
en los pies una linea de salida,
en la espalda, grabado: despedida,
y en mi frente un letrero: cristalino.
Empecé a caminar con mi sentencia,
arrastrando equipaje y existencia,
metiendo en la maleta mi pasado.
Hoy se escapa la arena de mis dedos
y guardando, también, todos los miedos,
casi está mi equipaje terminado.
Manuel Sal Menéndez
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