azulalfilrojo
Poeta que considera el portal su segunda casa
El amargo sabor del ocaso
Por ti mudó su canto el ruiseñor,
áureas florecieron las ababas;
las estrellas formaban en octavas
flanqueando tu paso arrobador.
Por ti vendió el mistral su pundonor,
por ti la mar rindió sus aguas bravas
y en tu orilla sirvieron como esclavas
enjuagando tu cuerpo con rubor.
Ahora, ya sin gloria ni esplendor
ni galanes cercando tus aldabas
ni vientos que se liben por tu amor,
apuras cada trago con dolor
de este cáliz que sólo tiene babas,
lleno antaño de vino del mejor.
Por ti mudó su canto el ruiseñor,
áureas florecieron las ababas;
las estrellas formaban en octavas
flanqueando tu paso arrobador.
Por ti vendió el mistral su pundonor,
por ti la mar rindió sus aguas bravas
y en tu orilla sirvieron como esclavas
enjuagando tu cuerpo con rubor.
Ahora, ya sin gloria ni esplendor
ni galanes cercando tus aldabas
ni vientos que se liben por tu amor,
apuras cada trago con dolor
de este cáliz que sólo tiene babas,
lleno antaño de vino del mejor.
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