Es relativamente triste pensar que la persona que más quería me dejo con este hondo penar. Si, así es como me dejaste, vacío y triste, hundido en una oscuridad que miro infinita. Sin escapatoria. Sin la efímera luz que me regalaba tu mirada. Me siento ajeno. Extraño. Desde que decidiste marcharte y depositaste tu veneno en mi corazón, ese veneno que guardabas sutilmente en tus labios y que cada vez que me besabas depositabas cada vez más, cada vez más. Ese veneno que me mantiene pegado a ti, a tu engañosa sonrisa que me servía como droga al verla. A ese enervante mirar de tus ojos verdes lleno de falso amor y mentira. Es así como tu veneno esta acabando conmigo, llevándome a la locura y es que ya no estoy seguro sí te odio o te adoro. Eres maquiavelicamente hermosa como Hitler frente a Europa, como el Papa frente a Roma. Espero que esta realidad no sea mas que una horrenda broma. Ya que la estoy desperdiciando de una manera estúpida. Teniéndote como mi más bella utopía. No me queda mas que amodiarte; aprender a verte con otro mientras poco a poco acabas con mi cordura y me guías a la locura. Ya no se si insultarte o por ahí buscarte. O simplemente hacer esto a lo que le llamo arte.