joblam
Poeta que considera el portal su segunda casa
El intenso frío de las madrugadas clama por tu ausencia. Cada gota de rocío trae un recuerdo y, en los pétalos, dejan un acervo de melancolía. Treinta días no son suficientes para abrir rendija al olvido ni ningún tiempo atenúa el desasosiego de una marcha inesperada. El surco de las lentas saetas marcan cuán profundo es el pesar en cada recodo del camino.
Cómo no evocar la ternura de tus dedos en una suave caricia; tu sonrisa para dar aliento; tu mano abierta para enderezar el timón en un rumbo equivocado; tu compañía en los polvorientos caminos y en difíciles tormentas; la cadencia de tus pasos marcando un pasodoble español; los arpegios de tus labios silbando un bolero de Los Panchos;. Cuánto te recuerdo.
En el tic tac de mi pecho, una luciérnaga mantiene latente una señal de luz; una pavesa creciente de amor que no extinguirá jamás el clamor por tu presencia.
Todo me recuerda a ti.
Cómo no evocar la ternura de tus dedos en una suave caricia; tu sonrisa para dar aliento; tu mano abierta para enderezar el timón en un rumbo equivocado; tu compañía en los polvorientos caminos y en difíciles tormentas; la cadencia de tus pasos marcando un pasodoble español; los arpegios de tus labios silbando un bolero de Los Panchos;. Cuánto te recuerdo.
En el tic tac de mi pecho, una luciérnaga mantiene latente una señal de luz; una pavesa creciente de amor que no extinguirá jamás el clamor por tu presencia.
Todo me recuerda a ti.
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