El verdadero beso pensado:
tumbado hacia el cielo,
los ojos bañados por el sol
sobre la hierva y la tierra;
los labios azules del cielo.
Una vez vivido esto
no en las palabras -en el hecho-
se verá qué energía, Madre mía:
embriágame del sol de las ojas,
del del agua de los arroyos.
tumbado hacia el cielo,
los ojos bañados por el sol
sobre la hierva y la tierra;
los labios azules del cielo.
Una vez vivido esto
no en las palabras -en el hecho-
se verá qué energía, Madre mía:
embriágame del sol de las ojas,
del del agua de los arroyos.
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