Lina Storni
Mujer Poeta
Estás extrañamente callado.
Y yo sigo partiendo los pedazos de la
luna
como si de la vida se tratara.
Agoniza mi alma
en su esquizofrenia fantasmal.
Mi mente al límite
roza los lindes,
del rompimiento de toda realidad.
Viajar al ritmo de la luz ha sido osado.
Intentar besar la sombra y la llovizna
y tus ojos de un oscuro profundo
ha sido cosa loca
de radiografías y caminos.
Fuimos,vamos demasiado aprisa.
Te cansaste de toda mi espesura
Dicen que tanto amor ahoga
y cuanto diera
por morir ahogada yo
de alegre pena.
He abierto mis manos
para dejar fluir el aire.
Qué tristeza tan triste se va en la felicidad.
No soy una maniática de esas
que salen desnudas a la calle,
que pegan cuatro gritos
y se interrumpe el ciclo de paz
de una ciudad;
soy peor que eso.
Y bueno, solo quería confesarlo:
Estoy demente.
Demente en este banco vacío de algún parque,
lejano de algún otoño ausente;
que me rompe las quimeras
como un cuento trágico
de shakespeare.
Necesito una lágrima cualquiera,
una de estas que me bajan por el rostro
para darte
para que leas el
libro concluido
que es mi vida.
Puño abierto
que jamás se cierra....
No me gusta cuando callas.
Tus palabras escondidas son las avenidas
donde dejaré mi amargura
cualquier día.
Essia Ocaso
Y yo sigo partiendo los pedazos de la
luna
como si de la vida se tratara.
Agoniza mi alma
en su esquizofrenia fantasmal.
Mi mente al límite
roza los lindes,
del rompimiento de toda realidad.
Viajar al ritmo de la luz ha sido osado.
Intentar besar la sombra y la llovizna
y tus ojos de un oscuro profundo
ha sido cosa loca
de radiografías y caminos.
Fuimos,vamos demasiado aprisa.
Te cansaste de toda mi espesura
Dicen que tanto amor ahoga
y cuanto diera
por morir ahogada yo
de alegre pena.
He abierto mis manos
para dejar fluir el aire.
Qué tristeza tan triste se va en la felicidad.
No soy una maniática de esas
que salen desnudas a la calle,
que pegan cuatro gritos
y se interrumpe el ciclo de paz
de una ciudad;
soy peor que eso.
Y bueno, solo quería confesarlo:
Estoy demente.
Demente en este banco vacío de algún parque,
lejano de algún otoño ausente;
que me rompe las quimeras
como un cuento trágico
de shakespeare.
Necesito una lágrima cualquiera,
una de estas que me bajan por el rostro
para darte
para que leas el
libro concluido
que es mi vida.
Puño abierto
que jamás se cierra....
No me gusta cuando callas.
Tus palabras escondidas son las avenidas
donde dejaré mi amargura
cualquier día.
Essia Ocaso
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