abcd
Poeta adicto al portal
Ya no me importa que tus ojos mueran descalzos en el fuego,
ni veo la niebla que bordea tus alas cuando despejas por mi.
Ya no siento cosquillas en las muelas al no besarte,
ni me sirve que me abraces sin ganas de abrazar.
Aprendí que el cuerpo no es mitómano solo por experiencia,
aprendí que las cámaras de gas asfixian a quien no sabe llorar.
Sé que al aceptarlo obtendré un poco más de lo que dí,
sé que también al rechazar el dolor no tendré nube, ni cama, ni hogar.
El esfuerzo nos destruye y nos enseña a volver a empezar,
tu me destruyes y eso en el fondo da igual.
Es como juntar piedras en los restos de tus nubes camas,
como saber a ciencia cierta que toda persona es un número,
y una resta es una suma obligada, y eso es todo, y ya no hay más.
Ya no me importa que sea verdad lo que calló,
ni tiene valor que el teléfono suene con mi voz detrás.
No cuelgues, te mentía, me mentía.
ni veo la niebla que bordea tus alas cuando despejas por mi.
Ya no siento cosquillas en las muelas al no besarte,
ni me sirve que me abraces sin ganas de abrazar.
Aprendí que el cuerpo no es mitómano solo por experiencia,
aprendí que las cámaras de gas asfixian a quien no sabe llorar.
Sé que al aceptarlo obtendré un poco más de lo que dí,
sé que también al rechazar el dolor no tendré nube, ni cama, ni hogar.
El esfuerzo nos destruye y nos enseña a volver a empezar,
tu me destruyes y eso en el fondo da igual.
Es como juntar piedras en los restos de tus nubes camas,
como saber a ciencia cierta que toda persona es un número,
y una resta es una suma obligada, y eso es todo, y ya no hay más.
Ya no me importa que sea verdad lo que calló,
ni tiene valor que el teléfono suene con mi voz detrás.
No cuelgues, te mentía, me mentía.