Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa

Del turbio amanecer de las pestañas
llovió rocío en pétalos de sueño,
disipan lentamente las barañas
que visten hoy mi cielo madrileño.
Un verso a media voz de mí se adueña,
tan dulce y melodioso, ¡aciago engaño!
que del árbol caído - haciendo leña -
atiza el fuego de este amor extraño
y anula los sentidos y desdeña
a aquella mi razón que oyera antaño.
De sus cenizas brotan las cizañas,
tan prontas en el alma tras su alheño,
que llenan mi soneto con argañas
por más que lluevan pétalos de sueño.