rosa amarilla
Poeta que no puede vivir sin el portal
Entraba la luz del dia
cuando a su casa llegaba,
ella cerraba los ojos
y el pánico la embargaba...
En los puños concentraba
la locura de su mente,
la rabia de un ser dañino,
que desconocía la gente...
Sólo ella era diana
de sus dardos de veneno
y el terror la atosigaba,
con un pánico casi obsceno...
Que si tuvo una caida,
que si iba sin mirar,
callando en todo momento
lo que no puede gritar...
Mentiras, siempre intentando
suavizar ese dolor,
que se cierra en las palizas
de su cruel ejecutor...
El miedo, cruel carcelero
que en el infierno encerró,
una vida ilusionada,
que en el demonio creyó...
cuando a su casa llegaba,
ella cerraba los ojos
y el pánico la embargaba...
En los puños concentraba
la locura de su mente,
la rabia de un ser dañino,
que desconocía la gente...
Sólo ella era diana
de sus dardos de veneno
y el terror la atosigaba,
con un pánico casi obsceno...
Que si tuvo una caida,
que si iba sin mirar,
callando en todo momento
lo que no puede gritar...
Mentiras, siempre intentando
suavizar ese dolor,
que se cierra en las palizas
de su cruel ejecutor...
El miedo, cruel carcelero
que en el infierno encerró,
una vida ilusionada,
que en el demonio creyó...
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