Lina Storni
Mujer Poeta
Dios me libre de toda la mentira detenida
sostenida por los labios y estos ojos
que se tragará la tierra.
Dios me conceda muchas lágrimas
para llorar al pecho putrefacto
con todas sus venas apagadas
y con toda el alma envuelta
en un sudario
Sudario tormentoso
y de ahogo,
sudor de cera.
El ojo azul al fin se cierra.
Ya es imposible seguir hilando la constante
de las cosas.
El grito merecenario y silencioso
que ataca siempre por la espalda.
matando la esperanza
cerrando el acaso de mis manos,
ametrallando el tiempo,
sin que nadie diga nada
porque se han tragado las palabras.
¡Qué cobardes!
¡Qué malditos
Estos órganos que van muriendo dentro mío!
Que me ampare Dios,
y el amor de la materia y su nostalgia.
Que me mate la infamia
Dios me libre
de ese señuelo iridiscente.
Qué malditos.
La cobardía es hoy el sello de los hombres.
Marzo y mentira/
Essia Ocaso.
sostenida por los labios y estos ojos
que se tragará la tierra.
Dios me conceda muchas lágrimas
para llorar al pecho putrefacto
con todas sus venas apagadas
y con toda el alma envuelta
en un sudario
Sudario tormentoso
y de ahogo,
sudor de cera.
El ojo azul al fin se cierra.
Ya es imposible seguir hilando la constante
de las cosas.
El grito merecenario y silencioso
que ataca siempre por la espalda.
matando la esperanza
cerrando el acaso de mis manos,
ametrallando el tiempo,
sin que nadie diga nada
porque se han tragado las palabras.
¡Qué cobardes!
¡Qué malditos
Estos órganos que van muriendo dentro mío!
Que me ampare Dios,
y el amor de la materia y su nostalgia.
Que me mate la infamia
Dios me libre
de ese señuelo iridiscente.
Qué malditos.
La cobardía es hoy el sello de los hombres.
Marzo y mentira/
Essia Ocaso.
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