Introspectivo.
Poeta adicto al portal
No quiero olvidarme de tu sonrisa.
Un domingo de atardecer rosado
y de árboles de hojas cubiertas
por la ceniza de la lluvia.
Yo camino en soledad,
entre las calles
que me separan de tu hogar.
Voy pensando de todo un poco
y nada a la vez,
de lo bueno y lo malo también.
Mientras, intento no ser atropellado
por un colectivo de linea urbana.
Camino, sobre la primer tarde
de abrigos tejidos
en lo que va del año
espero que tu corazón esté tibio
para abrazarte como antes
y mirarte sin decirte nada
y diciendo todo a la vez.
No me quiero olvidar de tu sonrisa,
no te quiero perder en tan gran ciudad
y con el invierno asomando su fría nariz.
Aveces creo que soy
de esos árboles que florecen en otoño,
raro, despistado.
A veces siento que soy
un cuento mal contado.
Otras que fui un baldazo
de agua fría en tu vida.
No quiero olvidarme de tu sonrisa.
No quiero perderme en tan enorme ciudad.
Un domingo de atardecer rosado
y de árboles de hojas cubiertas
por la ceniza de la lluvia.
Yo camino en soledad,
entre las calles
que me separan de tu hogar.
Voy pensando de todo un poco
y nada a la vez,
de lo bueno y lo malo también.
Mientras, intento no ser atropellado
por un colectivo de linea urbana.
Camino, sobre la primer tarde
de abrigos tejidos
en lo que va del año
espero que tu corazón esté tibio
para abrazarte como antes
y mirarte sin decirte nada
y diciendo todo a la vez.
No me quiero olvidar de tu sonrisa,
no te quiero perder en tan gran ciudad
y con el invierno asomando su fría nariz.
Aveces creo que soy
de esos árboles que florecen en otoño,
raro, despistado.
A veces siento que soy
un cuento mal contado.
Otras que fui un baldazo
de agua fría en tu vida.
No quiero olvidarme de tu sonrisa.
No quiero perderme en tan enorme ciudad.