Tu poema me hace recordar una disertación de Eduardo Galeano, periodista y escritor uruguayo, de gran prestigio en el mundo que ha escrito libros muy reconocidos, entre ellos está, Las venas rotas de América Latina.
Te transcribo su disertación:
En cierta ocasión un cocinero reunió un grupo de aves: gallinas, gansos, pavos, etc. y les preguntó que con qué salsa querías ser comidas; una humilde gallinita le respondió: "Nosotras no queremos ser comidas de ninguna manera, a lo que el cocinero respondió: "Eso está al margen de la discusión".
Es una interesante metáfora, ya que el mundo actual tiene la potestad de escoger la salsa con la que será comido.
Dicen que en este mundo hay democracia, pero hasta donde eso será cierto, cuando la soberanía de los países se ha convertido en una pieza de museo.
Por ejemplo, el organismo que gobierna a los gobiernos en el mundo de hoy es el F.M.I. (Fondo Monetario Internacional), está dirigido y gobernado por un puñado de países, que son los que dan las órdenes todos los países del mundo, excluyéndolos; también se encuentra el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio.
¿Se puede hablar de un mundo democrático cuando los que ponen las condiciones son estos organismos, regidos por un puñado de gobiernos?
Está además el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que entre otras cosas es el que determina cuando una guerra es buena o es mal; porque entre otras cosas hay guerras buenas y malas según los intereses de esos países que lo integran; países que tienen el derecho de vetar; países o miembros permanentes de ese Consejo de Seguridad: Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia, China.
Estos cinco países velan por la paz del mundo, pero paradójicamente son los principales productores y vendedores de armas en el mundo; tienen a cargo la paz, pero hacen el negocio de la guerra.
Para ello los protectores del mundo se valen de los grandes medios de comunicación, que son más bien los grandes medios de presión, definidos de manera magistral por alguien cuando dijo: Nos mean y los medios de comunicación dice llueve.
El caso más claro de manipulación de la opinión pública mundial es hoy por hoy el caso de Venezuela. En el gran teatro del bien y del mal hay una distribución de funciones entre ángeles y demonios, tocándole a Chávez ser de los primeros; Chávez es y fue uno de los principales demonios de la gran prensa mundial; fue y sigue siendo un dictador, desde el punto de vista de la fábrica de la opinión pública mundial; Chávez es un dictador, pero un extraño dictador: ganó ocho elecciones en cinco años; en un referéndum hecho en Venezuela, ha sido el único presidente de la historia de la humanidad que puso su cargo a la disposición de la gente, pero ganó en unas elecciones en donde por primera vez dejaban de votar los muertos, ya que ellos tenían la mala costumbre de votar en las elecciones.
Venezuela es un extraño país en donde la oposición dice que no hay libertad de expresión, sin embargo al encender la T.V. lo primero que se mira es la oposición hablando libremente, lo mismo sucede en la radio y en la prensa escrita.
Los demócratas de la oposición que dieron un golpe de estado durante 48 horas, ellos sí que todo lo prohibieron: cerraron la Asamblea General y anularon la Constitución; extraña dictadura y extraña democracia.
En Venezuela sí que se nota la diferencia entre lo real y lo virtual.
Por ejemplo, cuando Chávez tomó las riendas del poder habían cinco millones de personas sin derechos cívicos, por no tener documentos y sus hijos no podían ir a la escuela por esa razón, Chávez los legalizó, el analfabetismo también erradicó.
El pueblo raso venezolano se identifica con ese movimiento bolivariano; esto se resume en una expresión dicha por alguien:
No quiero que este movimiento chavista se acabe porque no quiero volver a ser invisible.
Sigifredo