Lôren
Poeta fiel al portal
Es como la sensación de vacío.A que después, no venga nada. A que me abra por dentro y solo halle un puñado de arena, mil costras desechas de tanto esperar remiendos. Si, es como el miedo al abismo. Al vértigo que a uno le aprieta al asomarse a un precipicio sin principio ni fin. El temor de saltar y no hallar nada, solo viento, espejismos de luz silbando entre los huesos. Fantasmas que pasan en vano sin rastro ni huella pero con cadenas que atrapan la ilusión hasta estragular el mismo centro de la esperanza. Aquel que tiene esperanza espera tembloroso, como una marioneta que se amarra al único hilo que le sostiene fragilmente, queriendo creer- pero sin por ello lograrlo- que un día podrá danzar. Pero la fe, con tan solo dos letras, contiene toda la fuerza que un hombre puede amasar en la suela de sus zapatos, en el sudor de su frente y en cada latido errante de su corazón. ¿Usted tiene fe, amigo? Si es así, guárdese de mantener su llama siempre encendida y deje la débil esperanza para los que se perfilan una vida perdida de antemano, un continuo pero sutil engaño a uno mismo.Disculpe, me disperso, será quizás ese el motivo por el que me hallo hoy completamente disgregado -molecularmente hablando- al borde de este abismo de fantasías inmateriales. ¿Se ha preguntado alguna vez en qué punto exacto comienza la locura, esa extravagante huída de una realidad vuelta insoportable para uno mismo? Exacto, en la imaginación. ¿ Pues cómo podemos inventar otro mundo ficticio, e incluso llegar a instalarnos en él, si no es entrando por esa puerta ? La locura es una negación del yo, del mundo, de la realidad intragable, de un dolor inposible de digerir. En sustitución inventamos otro donde nos envolvemos, en el cual nos refugiamos. ¿Lo ve? Uno entra por la puerta y se halla en un laberinto. Volverse loco es tan fácil...¡cuídese de no imaginar demasiado, amigo mío, nunca se sabe donde puede uno aterrizar! Después, llega el abismo. Allí ya no hay locura, ni extravagancia, ni imaginación. Tampoco la paz harmoniosa que experimentan aquellos pocos seres existentes en este planeta que se proclaman iluminados. No, no. Esto es el miedo más atroz y desgarrador de todos. Es el horrible momento en que uno se da cuenta de que ha pasado media vida completamente chalado. Si, amigo, le estoy hablando del momento de despertar. Y del miedo a que después de ello, no venga nada. Es como un " bueno, y ahora,¿qué?". Y el abismo plantado ante las narices de uno, ¡ja! ¿ Entiende lo que quiero decir? Seguro que sí, usted pinta de ser alguien inteligente.Aunque quizás,en esta tarea del vivir, más nos vale la sabiduría y el instinto...Oh, en verdad yo tampoco sé como vivir: estoy improvisando...¿Y usted, cómo lleva esto de la experiencia terrenal? ¿ Se ha hallado ya al borde del abismo?
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