Arkeidos
Poeta que considera el portal su segunda casa
Chico con ojos de nostalgia
estás destinado a desaparecer,
no habrá previo aviso
no dejarás huella de tu existir
niño de sueños del ayer,
aún perdura esa extraña sensación
de no pertenecer a este mundo,
provocando un cosquilleo en tu mente
de incertidumbre que perturba.
Niño espacial
que le hablas a la dimensión del espejo
en un lenguaje callado y frenético
de palabras universales,
chocando con el roce
espiritual de un profundo manantial
de sabiduría y complejidad
del ser celestial,
alma de ángeles puros
quisiera beber.
Deseo jubilar mi maldita poesía
y extinguirme,
descansar del cuento de mi alma
y sus historias elocuentes,
arrojarme a un abismo sin final,
acompañado de una dulce melodía muy triste.
Tantas veces he muerto
que he aprendido a morir dignamente
sin reclamos,
sin dolor.
Abrazaré a mi amada soledad
y beberé de sus lunas de paz,
dejaré que fluya el río místico del silencio
en una noche de longevidad.
En llamas se degrada mi carne
erosionándose en el espacio
de las cosas perdidas,
se trenzan las venas de mi cuerpo
y estalla una lluvia de sangre,
ADN del soñador eterno,
con mis huesos crearé un altar
a la esperanza infinita
que subsistirá conmigo
en otra vida cerca de miles de ángeles.
Regresaré al origen, al principio,
tendré mis conceptos bien definidos
de la ética y la alta moral, la justicia,
me volveré a enamorar de la chica piel de fuego
y de la niña blanca
piel de luna, cabellos de sol;
la primera seguirá siendo coqueta e infiel,
la segunda seguirá siendo fría y distante
pero angelical y hermosa
y a ninguna amaré en verdad.
De ninguna seré
porque me ahoga el amor y sus locuras.
Cuando vuelva a nacer
a la luz del nuevo sol
volveré a escribir,
mil y una más de mis tonterías
y recordaré que en este mundo
solo estoy de pie
por la potencia de un grande,
aquel que me salva de la muerte
día tras día,
no son los humanos,
si no el amor de mi Dios
lo que me mantiene vivo y cuerdo
a salvo de todo.
estás destinado a desaparecer,
no habrá previo aviso
no dejarás huella de tu existir
niño de sueños del ayer,
aún perdura esa extraña sensación
de no pertenecer a este mundo,
provocando un cosquilleo en tu mente
de incertidumbre que perturba.
Niño espacial
que le hablas a la dimensión del espejo
en un lenguaje callado y frenético
de palabras universales,
chocando con el roce
espiritual de un profundo manantial
de sabiduría y complejidad
del ser celestial,
alma de ángeles puros
quisiera beber.
Deseo jubilar mi maldita poesía
y extinguirme,
descansar del cuento de mi alma
y sus historias elocuentes,
arrojarme a un abismo sin final,
acompañado de una dulce melodía muy triste.
Tantas veces he muerto
que he aprendido a morir dignamente
sin reclamos,
sin dolor.
Abrazaré a mi amada soledad
y beberé de sus lunas de paz,
dejaré que fluya el río místico del silencio
en una noche de longevidad.
En llamas se degrada mi carne
erosionándose en el espacio
de las cosas perdidas,
se trenzan las venas de mi cuerpo
y estalla una lluvia de sangre,
ADN del soñador eterno,
con mis huesos crearé un altar
a la esperanza infinita
que subsistirá conmigo
en otra vida cerca de miles de ángeles.
Regresaré al origen, al principio,
tendré mis conceptos bien definidos
de la ética y la alta moral, la justicia,
me volveré a enamorar de la chica piel de fuego
y de la niña blanca
piel de luna, cabellos de sol;
la primera seguirá siendo coqueta e infiel,
la segunda seguirá siendo fría y distante
pero angelical y hermosa
y a ninguna amaré en verdad.
De ninguna seré
porque me ahoga el amor y sus locuras.
Cuando vuelva a nacer
a la luz del nuevo sol
volveré a escribir,
mil y una más de mis tonterías
y recordaré que en este mundo
solo estoy de pie
por la potencia de un grande,
aquel que me salva de la muerte
día tras día,
no son los humanos,
si no el amor de mi Dios
lo que me mantiene vivo y cuerdo
a salvo de todo.
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