jmacgar
Poeta veterano en el portal
II
Riqueza y pobreza
Riqueza y pobreza
Se paran las enormes limusinas
ante el lujoso hotel Waldorf Astoria,
lugar para el que nada en la abundancia,
la flor y nata, sí, selecta escoria,
mas muy cerca de allí, por las esquinas,
en unos pocos metros de distancia,
yo siento repugnancia
por ver los marginados,
sucios abandonados,
los que de noche duermen en cartones,
resultado de un mundo de bribones
que manejan a su favor la ley
que favorece hampones.
Desciendo la escalera hacia el subway*
y descubro otro mundo más abajo,
que tiene de algún modo su belleza,
poetas y cantores callejeros
mostrando allí sus artes, su destreza,
acaso algo les den por su trabajo;
recitando poemas callejeros
hay jóvenes raperos,
sus letras desgarradas,
fuertes y descarnadas
conmueven los oídos del que escucha
pues muestran rebeldía y rabia, mucha;
y en las paredes, arte meritoria:
jóvenes con capucha
dejan bellos graffitis a la historia.
*Subway : el metro
III
Decepción
He visto aquí el vientre de la bestia,
aquí se engorda el mal muy a sus anchas,
este gigante enorme se ha crecido
provocando miseria en avalanchas
y haciendo ostentaciones de inmodestia.
Quizás lamente ahora haber venido
pues me siento vencido,
asqueado, derrotado,
sin haber comenzado.
Añoro aquí la paz que dejé atrás,
pienso que no debí venir jamás;
llegué encandilado por un sueño,
me equivoqué, quizás,
pues soy feliz con algo más pequeño.

IV
El regreso
A mi Ítaca vuelvo, cual Ulises,
mas no pude vencer a Polifemo,
dejo atrás las sirenas, voy a puerto,
no me faltan las fuerzas en el remo,
mi Penélope espera y mis raíces
son la sencilla casa con el huerto,
el cielo descubierto,
el gallo que me alerta
y mi sueño despierta,
mis perros, las ovejas del rebaño,
el limpio riachuelo en que me baño…
¿qué más puedo pedir en esta vida?
Debajo del castaño
veré ponerse el sol de despedida.
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Remate o envío*
Así vuelve el pastor a su ganado
y a retomar también su sosegada
poesía, su fiel amor que espera,
sí, su zagala, tierna enamorada;
vuelve a la paz, su primitivo estado,
observa rebrotar la primavera
y olvida la quimera
que la gran urbe fue,
recupera la fe
en el hombre sencillo y su bondad
los buenos sentimientos, la piedad,
en la tierra, los campos y el paisaje.
Y hasta aquí relaté
la historia de un poeta y de su viaje.
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* A sugerencia de Jorge - Musador añado "a posteriori" esta última estrofa a manera de cierre tal como se hacía en las antiguas canciones a la italiana y el propio Garcilaso hizo al final de Salicio y Nemoroso.
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