Sira
Poeta fiel al portal
Alas negras
Las incesantes punzadas en mi espalda
ya me prevenían, ya lo anunciaban,
y una noche como otra cualquiera
me quebraron la piel unas alas.
Eran unas alas desconocidas
como yo nunca antes había visto:
muy oscuras, sedosas y frías
además reflejaban, muy a pesar mío,
las esperanzas y los fantasmas
amparados en mi ser más íntimo.
Qué ominosas se me antojaban...
las condené nada más contemplarlas,
y así, medrosa y llena de pena,
ni tan siquiera intenté acariciarlas.
Tan sólo me limité a reprobarlas y,
sin éxito ni tampoco tregua,
traté una y otra vez de arrancarlas.
Sus raíces profundas nos anexionaban,
empero, y llegó el crucial momento
en el que, acuciada tal vez por el miedo
- o quizá fuera el resentimiento - ,
decidí desplegarlas con furia exaltada
y lanzarme de cara al viento.
Cuán grande fue mi sorpresa cuando,
por vez primera en mucho tiempo,
no sólo no me mató la bajada
sino que fui capaz de remontar el vuelo.
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