HOMENAJE A CUATRO POETAS
Esa flor que desmayada
duerme el sueño de Darío,
esa flor que tanto ansío
me recuerda tu mirada.
Por la vida maltratada
el amor de tu princesa
se convertía en sorpresa
al contemplarla tan triste.
¿Pero qué males hiciste
si tu boca no es de fresa?
Y ese caballo cetrino
que toca el tambor del llano
para librar al gitano
de la luna de platino.
No pudo con el destino
y la muerte arrebataba
al churumbel que lloraba
refugiado en la mujer
que no pudo detener
a la noche que llegaba.
O ese patio de Sevilla
que le recuerda su infancia
al poeta en la distancia
de una triste pesadilla.
Y al enjugar su mejilla
otra lágrima le brota
con sabor de una derrota
amparada en el exilio,
sin socorro, sin auxilio,
en una ciudad remota.
Y ese ciego, Max Estrella,
que en La Bohemia ve luces
en una España de cruces,
de desorden y querella.
Es el necio quien descuella
y la cultura fallece
en un pueblo que merece
mejor suerte que la negra.
¡Dura suerte que no alegra
y que al leído envilece!
Cinco décimas he escrito
y la postrera es la mía.
De contenidos vacía
a la rima me limito.
Y por ello solicito
del lector la absolución
pues no tengo la intención
de convertirme en poeta.
Mi naturaleza inquieta
es el quid de la cuestión.
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Inspirado en Darío, Lorca, Machado y Valle-Inclán.
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Chu