Maese Plumilla
Poeta fiel al portal
La décima provenzal es una estrofa cuyo esquema de rimas es abbaccdeed o ABBACCDEED (si es en arte mayor). Fue empleada por Rostaing Berenguier de Marsella, trovador de principios del siglo XIV, en su poema «Pois de sai mar», tal como lo señala Franck M. Salas en su libro «Una introducción a la antigua versificación provenzal».
Es la décima usada, entre otras, por Paul Valéry en su poema «La Pythie», y recogida tiempo después por Jorge Guillén en «Aire nuestro y otros poemas».
La repetición de los versos centrales corre por cuenta de un servidor; en modo alguno es propio de la décima provenzal.
________________________________
Entre temas y porfías
boga mi siniestro lado
pues estando enamorado
confunde noches con días.
Ay, niña de mis antojos,
si me miraran tus ojos
de fijo tuviera calma
y hallase la dirección
¡poniendo proa y timón
hacia el centro de tu alma!
Pero de mí no te curas
aunque cure de tu talle,
bella que al ir por la calle
haces gestos y figuras.
Ay, niña de mis antojos,
si me miraran tus ojos
en el Cielo me sintiera,
¡mas seguro que volviese
si ningún ángel pudiese
sobrar tu faz retrechera!
Ni siquiera por error
me diriges la mirada,
siempre fruncida y mirlada
¡porque te falta el amor!
Ay, niña de mis antojos,
si me miraran tus ojos
hallaras remedio santo:
porque por fin, niña mía,
tu mirada entendería
¡que voy a quererte tanto!
________________________________
Temas y porfías: Obsesiones y afanes.
Siniestro lado: En el que se halla el corazón.
Curar: Hacer caso, prestar atención, preocuparse de algo.
Sobrar: Superar
Retrechera: Atractiva.
Fruncida y mirlada: Entonada, afectada y grave.
Es la décima usada, entre otras, por Paul Valéry en su poema «La Pythie», y recogida tiempo después por Jorge Guillén en «Aire nuestro y otros poemas».
La repetición de los versos centrales corre por cuenta de un servidor; en modo alguno es propio de la décima provenzal.
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Entre temas y porfías
boga mi siniestro lado
pues estando enamorado
confunde noches con días.
Ay, niña de mis antojos,
si me miraran tus ojos
de fijo tuviera calma
y hallase la dirección
¡poniendo proa y timón
hacia el centro de tu alma!
Pero de mí no te curas
aunque cure de tu talle,
bella que al ir por la calle
haces gestos y figuras.
Ay, niña de mis antojos,
si me miraran tus ojos
en el Cielo me sintiera,
¡mas seguro que volviese
si ningún ángel pudiese
sobrar tu faz retrechera!
Ni siquiera por error
me diriges la mirada,
siempre fruncida y mirlada
¡porque te falta el amor!
Ay, niña de mis antojos,
si me miraran tus ojos
hallaras remedio santo:
porque por fin, niña mía,
tu mirada entendería
¡que voy a quererte tanto!
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Temas y porfías: Obsesiones y afanes.
Siniestro lado: En el que se halla el corazón.
Curar: Hacer caso, prestar atención, preocuparse de algo.
Sobrar: Superar
Retrechera: Atractiva.
Fruncida y mirlada: Entonada, afectada y grave.