Alexiz
Poeta adicto al portal
Una velada emergida del fuego del olvido
sostiene la paz del universo.
Aquella flama se sumerge en el agua
sin que se apague su alma:
Enciende sonrisas que dicen cosas
que las palabras no pueden,
se enarbolan entonces con locura
bocas que se callan, que besan,
que muerden y desgarran...
Sus dueños se vuelven sólo ojos,
sólo oídos, sólo corazones en brasas envueltos.
Se vuelven labios y risas y dientes que atacan.
Se tornan fantasmas y trastocan
el orden de las cosas... las deshacen.
Construyen nuevos horizontes sin luz,
ni agua, ni fuego.
Todo se vuelve piel y sentimientos;
todo es guerra y calma y desiertos.
Al final el recuerdo deshace la noche
y la velada se esfuma en un hondo suspiro
que vacía el contenido en el vaso...
Y la vela se extingue con dulzura sobre sí misma.
sostiene la paz del universo.
Aquella flama se sumerge en el agua
sin que se apague su alma:
Enciende sonrisas que dicen cosas
que las palabras no pueden,
se enarbolan entonces con locura
bocas que se callan, que besan,
que muerden y desgarran...
Sus dueños se vuelven sólo ojos,
sólo oídos, sólo corazones en brasas envueltos.
Se vuelven labios y risas y dientes que atacan.
Se tornan fantasmas y trastocan
el orden de las cosas... las deshacen.
Construyen nuevos horizontes sin luz,
ni agua, ni fuego.
Todo se vuelve piel y sentimientos;
todo es guerra y calma y desiertos.
Al final el recuerdo deshace la noche
y la velada se esfuma en un hondo suspiro
que vacía el contenido en el vaso...
Y la vela se extingue con dulzura sobre sí misma.
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