Arkeidos
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hombre vuela alto
dejando la huella de tu espíritu
que tiñe el horizonte de sueños líquidos
listos para beber en tardes de melancolía.
Que fluya por el cuerpo la resplandeciente estrella
de un amor misterioso.
Hombre nada te inquiete el vuelo
en busca de ese ángel de fuego,
si es necesario cierra el cielo
para que no escape.
Abrázale en cuanto le veas
que su latido turbe tu alma
de deseos y locura,
róbale un beso
arranca de sus labios
un jugoso éxtasis de fresa roja
húmeda y pasional.
Delirio de amor fantasma
sin cuerpos presentes,
solo el fluir de dos almas blancas y puras
como nieve en un desierto
con forma de corazón.
Al verte me quedo paralizado
sin nada que pueda decir
que rompa este hielo.
Hermosa figura de mujer
bailando en las estrellas,
flotas sin mirar el fondo
de mis ojos asombrados.
La tarde baja y es tibia sin la corona del sol.
Quisiera que me trajeras la luz que me guie en la noche
antes de que desciendan las tinieblas
y su sombría y represiva ansiedad
pariendo sombras de demencia.
Hoy volví cansado
de hablar con la raíz de mis problemas,
la falta de cordura y la timidez
son dos clavos difíciles de sacar
de mis huesos extraterrestres.
Cántame una canción
impregnada del perfume
que nace de tu piel,
mece mi ser
acaricia mi espíritu como niño de seda
durmiendo suavemente.
Te sueño estando despierto
dormido te veo
como la obsesión más bella.
La incertidumbre de un futuro se estrella ante mí
y yo me dejo caer en desolación,
no hay nada más que hacer
eres indiferente a mis palabras,
me desbarato para atraer tu sonrisa
con mis garabatos
pero es inútil.
Como inútil es mi cuerpo y su fragilidad
así como su versar en cascada
de extraña dimensión,
mi percepción del amor
esta descuadrada
necesito mi piedra angular
para asentar las bases de lo real,
y concebir su esencia tal cual es
porque la mía es impresionantemente
indescifrable,
como un laberinto sin principio ni final,
soy como un cuerpo extraño en esta tierra.
Soy un suspiro de papel
donde plasmo mi interior
brillando como una luz
difícil de digerir,
extraviado reflejo de lo extraordinario
traspasando la línea de lo común.
Quisiera vivir en los sueños que me brindan tus versos,
pero tú te vas
me vas dejando muy atrás,
detrás de una montaña de sueños sin resolver
sin dueño,
sin alma,
ocultos en la sombra de un corazón de piedra
como el mío,
dejare los poemas de amor,
y volveré a escribir sin sentido
ni pies ni cabeza
solo cuentos del alma grande,
ríos de historias
de sueños sin apartado poético
solo palabras del imaginante,
que seran ecos silenciosos
de un hombre llamado Daniel.
dejando la huella de tu espíritu
que tiñe el horizonte de sueños líquidos
listos para beber en tardes de melancolía.
Que fluya por el cuerpo la resplandeciente estrella
de un amor misterioso.
Hombre nada te inquiete el vuelo
en busca de ese ángel de fuego,
si es necesario cierra el cielo
para que no escape.
Abrázale en cuanto le veas
que su latido turbe tu alma
de deseos y locura,
róbale un beso
arranca de sus labios
un jugoso éxtasis de fresa roja
húmeda y pasional.
Delirio de amor fantasma
sin cuerpos presentes,
solo el fluir de dos almas blancas y puras
como nieve en un desierto
con forma de corazón.
Al verte me quedo paralizado
sin nada que pueda decir
que rompa este hielo.
Hermosa figura de mujer
bailando en las estrellas,
flotas sin mirar el fondo
de mis ojos asombrados.
La tarde baja y es tibia sin la corona del sol.
Quisiera que me trajeras la luz que me guie en la noche
antes de que desciendan las tinieblas
y su sombría y represiva ansiedad
pariendo sombras de demencia.
Hoy volví cansado
de hablar con la raíz de mis problemas,
la falta de cordura y la timidez
son dos clavos difíciles de sacar
de mis huesos extraterrestres.
Cántame una canción
impregnada del perfume
que nace de tu piel,
mece mi ser
acaricia mi espíritu como niño de seda
durmiendo suavemente.
Te sueño estando despierto
dormido te veo
como la obsesión más bella.
La incertidumbre de un futuro se estrella ante mí
y yo me dejo caer en desolación,
no hay nada más que hacer
eres indiferente a mis palabras,
me desbarato para atraer tu sonrisa
con mis garabatos
pero es inútil.
Como inútil es mi cuerpo y su fragilidad
así como su versar en cascada
de extraña dimensión,
mi percepción del amor
esta descuadrada
necesito mi piedra angular
para asentar las bases de lo real,
y concebir su esencia tal cual es
porque la mía es impresionantemente
indescifrable,
como un laberinto sin principio ni final,
soy como un cuerpo extraño en esta tierra.
Soy un suspiro de papel
donde plasmo mi interior
brillando como una luz
difícil de digerir,
extraviado reflejo de lo extraordinario
traspasando la línea de lo común.
Quisiera vivir en los sueños que me brindan tus versos,
pero tú te vas
me vas dejando muy atrás,
detrás de una montaña de sueños sin resolver
sin dueño,
sin alma,
ocultos en la sombra de un corazón de piedra
como el mío,
dejare los poemas de amor,
y volveré a escribir sin sentido
ni pies ni cabeza
solo cuentos del alma grande,
ríos de historias
de sueños sin apartado poético
solo palabras del imaginante,
que seran ecos silenciosos
de un hombre llamado Daniel.
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