Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando me tiendo de mi lado de la cama,
no alcanzo a divisarle su otro lado; al centro,
sembró mi pena consuelos grises y están altos.
Asómales apenas, melancolías borra-vino
y alguna remembranza de besos oro-trigo
que desgrano y aviento de inmediato.
A veces pienso si no estarás del otro lado
de mi barricada, pero temiendo que estés allí,
o que no estés, no me atrevo a llamarte.
Pero estás lejos y no querrías ni podrías volver.
Y si lo hicieras, con tanta maraña, ¿cómo vas
a dar con tu lado de la cama y menos conmigo?
Encima, mi despecho por tu abandono
y mi auto desprecio por añorarte, me sacuden
y cachetean para que mantenga la guardia.
No, no volverás y ya no sufro por amor alguno.
Y aparte, la vida sigue y en la fronda de mi cama,
trina un pájaro diciendo que me protegí por demás.
Safe Creative 1403310456311
no alcanzo a divisarle su otro lado; al centro,
sembró mi pena consuelos grises y están altos.
Asómales apenas, melancolías borra-vino
y alguna remembranza de besos oro-trigo
que desgrano y aviento de inmediato.
A veces pienso si no estarás del otro lado
de mi barricada, pero temiendo que estés allí,
o que no estés, no me atrevo a llamarte.
Pero estás lejos y no querrías ni podrías volver.
Y si lo hicieras, con tanta maraña, ¿cómo vas
a dar con tu lado de la cama y menos conmigo?
Encima, mi despecho por tu abandono
y mi auto desprecio por añorarte, me sacuden
y cachetean para que mantenga la guardia.
No, no volverás y ya no sufro por amor alguno.
Y aparte, la vida sigue y en la fronda de mi cama,
trina un pájaro diciendo que me protegí por demás.
Safe Creative 1403310456311