coral
Una dama muy querida en esta casa.
Incógnitas despejadas
De mi tiempo…
¡No queda tiempo en mi tiempo!
Para recomenzar mí tiempo que ya no tengo,
para seguir escribiendo, mis verbos y mis adverbios,
pensando escribir mis versos.
¡Mejor me quedo tranquila!
Sin pensar mucho en la vida,
que por una razón u otra…
Es para mi, la vida más bonita
sintiéndome agradecida
con el supremo que me dio la vida.
Y mientras pasan mis horas…
Y me vuelvo piedra de catedral,
o tierra en una maceta,
o polvo volátil en este planeta,
cuando ya mi cuerpo seco no tenga nada para dar,
contaré una historia, mi historia, a mis niños,
hitaría de lamentos y de penas
de plañideras llorando
amorfas lágrimas rojas,
con escobas limpiado telarañas
para que no se cubriera los techos
blancos, y se volvieran techos de zinc oxidado
y las goteras entraran por las rendijas
tumbando los cuatro muros blancos de la casa.
¡Mientras les pasa el tiempo de ser niños!…
¡A los niños que ya están y a los que no han venido!
A los hijos de mis hijos,
quizás ellos…escuchen mi historia,
quizás recuerden algún día…
un día de algarabía,
si he sido o fui una madre especial
o me perdí en esa vida virtual,
o por inculta me han de juzgar
¡Y por serlo se han de lamentar!
Prudencia Ortiz arenas ©
31.03.2014
De mi tiempo…
¡No queda tiempo en mi tiempo!
Para recomenzar mí tiempo que ya no tengo,
para seguir escribiendo, mis verbos y mis adverbios,
pensando escribir mis versos.
¡Mejor me quedo tranquila!
Sin pensar mucho en la vida,
que por una razón u otra…
Es para mi, la vida más bonita
sintiéndome agradecida
con el supremo que me dio la vida.
Y mientras pasan mis horas…
Y me vuelvo piedra de catedral,
o tierra en una maceta,
o polvo volátil en este planeta,
cuando ya mi cuerpo seco no tenga nada para dar,
contaré una historia, mi historia, a mis niños,
hitaría de lamentos y de penas
de plañideras llorando
amorfas lágrimas rojas,
con escobas limpiado telarañas
para que no se cubriera los techos
blancos, y se volvieran techos de zinc oxidado
y las goteras entraran por las rendijas
tumbando los cuatro muros blancos de la casa.
¡Mientras les pasa el tiempo de ser niños!…
¡A los niños que ya están y a los que no han venido!
A los hijos de mis hijos,
quizás ellos…escuchen mi historia,
quizás recuerden algún día…
un día de algarabía,
si he sido o fui una madre especial
o me perdí en esa vida virtual,
o por inculta me han de juzgar
¡Y por serlo se han de lamentar!
Prudencia Ortiz arenas ©
31.03.2014
Última edición: