Larga Noche

Aires

Poeta recién llegado
Llega la noche, agarras algunos libros pero ninguno te complace, prendes la televisión y en ese momento te acordas de que fue el mundo el te hizo estar como estas… así que la apagas con cierta bronca que no se sabe bien de donde viene y te pones a pensar, por mas que eso sea lo ultimo que queres hacer en ese momento de tu vida.

Un vaso de vino te acompaña postrado sobre la mesa de luz, inmediatamente comenzas a recordar, a imaginar sucesos, cualquier posible desenlace de una historia que ya tiene su final, pero que tu mente por masoquista que es, hace todo lo posible por convencerse de que habrá una continuación, alguna inspiración del destino (ese que tantas veces te traiciono) que haga ceder ese vendaval que te volteo y te esta haciendo caer cada ves mas, agarrándote solamente de un pedazo de ilusión que quedo perdido por ahí entre tantos escombros, aunque por momentos preferís simplemente caer y empezar a salir por vos mismo, destruyendo ese pedazo de ilusión, que en ves de ayudarte, te esta cavando un agujero mas profundo del que te va a costar salir cada ves mas.

Pasan los minutos, las horas y cuando dejas de pensar, o mejor dicho cuando los pensamientos por fin te dejan a vos, escuchas el canto de algún pájaro que crees esta desvelado como vos y que tal ves escucho tus pensamientos, y viene a hacerte compañía, pero no es así, por la ventana ves que ya esta aclarando y ahí es cuando maldecís a tu mente, a los recuerdos y a lo que carajo sea que te haga hacer lo mismo noche tras noche…

Y bueno, miras el reloj con cierto desden, desactivas la alarma unos minutos antes de que se ponga a sonar y te levantas sin haber dormido absolutamente nada, pero no te queda otra, ni el tiempo ​ni la vida entienden de estas cosas y siguen adelante, pareciendo que en estos momentos van con mas prisa que de costumbre.

Una ves que entre tumbos te vestiste, salís a la calle sin ganas de cruzar una palabra absolutamente con nadie, tenes ganas de estar solo y que todos se vayan a la mierda junto con su colectiva hipocresía, en la que todos pregonan entre otras tantas cosas que no les importa lo que piensan los demás, pero que sin embargo, viven únicamente para mostrarle al resto las continuas boludeces que hacen!! y no solo eso, sino que además esperan ansiosamente algún comentario u opinión que los haga sentir mas importantes, y no termina ahí, ellos mismos también opinan para hacer saber que están ahí, disponibles ante semejante boludez que encima tiene diferentes nombres y formas pero que no deja de ser la misma porquería… por dios!! Que circo!!...

Cuando por fin llega la hora en la que podes salir de ese calvario, volves a tu casa y por un rato te sentís tranquilo, te tomas unos mates, lees un rato ese libro que te compraste de pasada a tu casa, durmiéndote algunos minutos ya que la noche anterior no pudiste hacerlo, y entre una cosa y la otra termina tu día (es una forma de decir) y te vas a acostar.

Sin darte cuenta te encontras en el mismo escenario de la madrugada anterior… y todo vuelve a empezar…
 

Llega la noche, agarras algunos libros pero ninguno te complace, prendes la televisión y en ese momento te acordás de que fue el mundo el que te hizo estar como estás… así que la apagas con cierta bronca que no se sabe bien de dónde viene y te pones a pensar, por más que eso sea lo último que querés hacer en ese momento de tu vida.

Un vaso de vino te acompaña postrado sobre la mesa de luz, inmediatamente comenzás a recordar, a imaginar sucesos, cualquier posible desenlace de una historia que ya tiene su final, pero que tu mente por masoquista que es, hace todo lo posible por convencerse de que habrá una continuación, alguna inspiración del destino (ese que tantas veces te traicionó) que haga ceder ese vendaval que te volteó y te está haciendo caer cada vez más, agarrándote solamente de un pedazo de ilusión que quedó perdido por ahí entre tantos escombros, aunque por momentos preferís simplemente caer y empezar a salir por vos mismo, destruyendo ese pedazo de ilusión, que en vez de ayudarte, te está cavando un agujero más profundo del que te va a costar salir cada vez más.

Pasan los minutos, las horas y cuando dejas de pensar, o mejor dicho cuando los pensamientos por fin te dejan a vos, escuchas el canto de algún pájaro que crees está desvelado como vos y que talvez escuchó tus pensamientos, y viene a hacerte compañía, pero no es así, por la ventana ves que ya está aclarando y ahí es cuando maldecís a tu mente, a los recuerdos y a lo qué carajo sea que te haga hacer lo mismo noche tras noche…

Y bueno, miras el reloj con cierto desdén, desactivas la alarma unos minutos antes de que se ponga a sonar y te levantas sin haber dormido absolutamente nada, pero no te queda otra, ni el tiempo ​ni la vida entienden de estas cosas y siguen adelante, pareciendo que en estos momentos van con más prisa que de costumbre.

Una vez que entre tumbos te vestiste, salís a la calle sin ganas de cruzar una palabra absolutamente con nadie, tenés ganas de estar solo y que todos se vayan a la mierda junto con su colectiva hipocresía, en la que todos pregonan entre otras tantas cosas que no les importa lo que piensan los demás, pero que sin embargo, viven únicamente para mostrarle al resto las ¡¡continuas boludeces que hacen!! y no solo eso, sino que además esperan ansiosamente algún comentario u opinión que los haga sentir más importantes, y no termina ahí, ellos mismos también opinan para hacer saber que están ahí, disponibles ante semejante boludez que encima tiene diferentes nombres y formas pero que no deja de ser la misma porquería… ¡¡por dios!! ¡¡Qué circo!!...

Cuando por fin llega la hora en la que podés salir de ese calvario, volvés a tu casa y por un rato te sentís tranquilo, te tomas unos mates, lees un rato ese libro que te compraste de pasada a tu casa, durmiéndote algunos minutos ya que la noche anterior no pudiste hacerlo, y entre una cosa y la otra termina tu día (es una forma de decir) y te vas a acostar.

Sin darte cuenta te encontrás en el mismo escenario de la madrugada anterior… y todo vuelve a empezar…




Me siento absolutamente identificada, plasmada, recreada... de principio a fin —excepto la opción de la tele, que ni siquiera la llego a prender—.

Pfff... La mente suele ser una dura enemiga con la que debes convivir.

Mis aplausos.
De más está decir que me encantó!
 
Última edición:
jaj es verdad, hay que aprender a convivir con esa enemiga...gracias por pasar ro, saludos!
 

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