Muerte - Agonía

Sentí un golpe aturdiente en un costado.
Un calambre puntiagudo esparció la soda de un ardor metálico.
Una música insónica me empañó la mente.
Con temor de descubrir el dolor, bajé la mano al lugar del golpe. Ya hace mucho que es mío.
El miedo de tocarme me hacía recorrer por mitades el camino que faltaba hasta el costado.
Opté por desabrocharme la camisa y sentí nublados los dedos de cierta sordera.
Cuando me saqué la camisa comprobé que no tenía nada. Era simplemente como un lugar vaciado; sentía un hueco; más que todo, no sentía. Sentía nada.
Acerqué la mano, toqué, pero las pupilas de la piel estaban ciegas.
Me miré la mano y se esparció lentamente sobre ella un visillo de afonía.
Comprobé qué poro a la escafandra de acostumbrado ruido se había disipado.
Recuerdo vagamente nombres o cosas.
Hace rato que floto.
He perdido la cuenta de los siglos.
Se han oscurecido cinco ventanas y estoy prisionero de una esfera, vuelto simplemente conciencia.
Todo se ha vuelto simultáneo en mi hermético encierro, y tengo miedo de recuperar brutalmente las cosas.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
 
Esa sensaciones las he vivido en sueños son extremadamente dolorosas, y allí somos totalmente impotentes..porque la mente divaga en un estado donde somos prisioneros...quizás en la realidad son nuestros miedos..los que nos invaden..un abrazo
 
Sentí un golpe aturdiente en un costado.
Un calambre puntiagudo esparció la soda de un ardor metálico.
Una música insónica me empañó la mente.
Con temor de descubrir el dolor, bajé la mano al lugar del golpe. Ya hace mucho que es mío.
El miedo de tocarme me hacía recorrer por mitades el camino que faltaba hasta el costado.
Opté por desabrocharme la camisa y sentí nublados los dedos de cierta sordera.
Cuando me saqué la camisa comprobé que no tenía nada. Era simplemente como un lugar vaciado; sentía un hueco; más que todo, no sentía. Sentía nada.
Acerqué la mano, toqué, pero las pupilas de la piel estaban ciegas.
Me miré la mano y se esparció lentamente sobre ella un visillo de afonía.
Comprobé qué poro a la escafandra de acostumbrado ruido se había disipado.
Recuerdo vagamente nombres o cosas.
Hace rato que floto.
He perdido la cuenta de los siglos.
Se han oscurecido cinco ventanas y estoy prisionero de una esfera, vuelto simplemente conciencia.
Todo se ha vuelto simultáneo en mi hermético encierro, y tengo miedo de recuperar brutalmente las cosas.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Magistral, no me queda por decir, es un relato clarisimo que hace vivir los momentos sugeridos, eres un genial escritor querido amigo!
 
muerte, agonia, miedo, incertidumbre, sensaciones que se amontonan.... no se si este relato es una circunstancia a ese miedo de morir asi.... pero las imágenes son impactantes y claras.
Un saludo.
 
Eh, Jorgito. Espero que no sea realidad, amigo. Escribiste unas metáforas excelentes, todo con una secuencia magnífica y de verdad espero que solo sea poesía, de verdad amigo y es muy buena. Un abrazo grande y un beso. Cúidate de todas maneras, mira que las cosas suceden a veces porque uno las adelanta. Cunde el pánico hasta en la palabra. Di que estás bien, Jorge.




Acerqué la mano, toqué, pero las pupilas de la piel estaban ciegas.
Me miré la mano y se esparció lentamente sobre ella un visillo de afonía.
Comprobé qué poro a la escafandra de acostumbrado ruido se había disipado.
Recuerdo vagamente nombres o cosas.
 
El sentir muchas veces ese gran vacío es la conciencia quizás porque no encuentra la calma
porque de tanto estar dando vueltas acaba perdiendo el ritmo con la realidad.
Son esos monstruos interiores que todo mundo llevamos dentro y con los que luchamos cada día y cada noche.
Que manera tan especial tienes para tratar cada temática que viene a tu mente entre lo real y lo ireal se aplaude tu talento
maestro Jorge. Es muy grato leerte, he querido dejarte reputación pero no se puede. Mucha luz para tu vida
 

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