El Cielo de Octubre
Poeta asiduo al portal
Una niña caminaba, entre la arena,
perdiéndose con cada paso que daban sus piernas.
Ardían sus pequeños ojos, en sus pupilas se vieron estrellas.
Un hombre sentado a solas, siendo observado por el mar,
contaba las olas que venían pero no las olas que van.
Giró su cabeza, y la vio a ella,
minúscula figura de tan sencillo mirar.
Volvió su cabeza al agua, para después volverla a vislumbrar,
y encontró que la niña había envejecido,
como si por algún motivo
le hubiera dado años el mar.
Volvió su cabeza al agua, y el hombre jamás volvió a mirar.
perdiéndose con cada paso que daban sus piernas.
Ardían sus pequeños ojos, en sus pupilas se vieron estrellas.
Un hombre sentado a solas, siendo observado por el mar,
contaba las olas que venían pero no las olas que van.
Giró su cabeza, y la vio a ella,
minúscula figura de tan sencillo mirar.
Volvió su cabeza al agua, para después volverla a vislumbrar,
y encontró que la niña había envejecido,
como si por algún motivo
le hubiera dado años el mar.
Volvió su cabeza al agua, y el hombre jamás volvió a mirar.