Arturo Riquelme
Poeta adicto al portal
En el subsolano soplo idealista
las caricias diáfanas emergen
y se enfrentan con vasos
de pretéritas miradas,
la realidad se hace primera insignia
en la última línea horizontal
del día.
Cállense las manos que son signos
del mudo labio, (alguien grita)
como evaporar los tejidos del silencio
y domesticar las llagas prendidas al cielo.
Un mito que se hace piedra y
ceniza cuando sobran
las palabras,
la sed meridiana que se desnuda,
la espinosa
esclavitud del seno,
Los latigazos que surgen en la interferencia,
la noche recostada con su aureola pulmonar,
demonios que respiran,
luces apagadas que llaman,
velas en el altar,
mitológicas ideas para descuartizar tu alma.
las caricias diáfanas emergen
y se enfrentan con vasos
de pretéritas miradas,
la realidad se hace primera insignia
en la última línea horizontal
del día.
Cállense las manos que son signos
del mudo labio, (alguien grita)
como evaporar los tejidos del silencio
y domesticar las llagas prendidas al cielo.
Un mito que se hace piedra y
ceniza cuando sobran
las palabras,
la sed meridiana que se desnuda,
la espinosa
esclavitud del seno,
Los latigazos que surgen en la interferencia,
la noche recostada con su aureola pulmonar,
demonios que respiran,
luces apagadas que llaman,
velas en el altar,
mitológicas ideas para descuartizar tu alma.
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