Wiccambar
Poeta adicto al portal
Prisionera de una carne promiscua
que ha sido el mejor manjar,
desde su boca hasta sus piernas.
Cuando muerde, llega el destrozo
de mi soledad y me deleito, permito
que acabe de tiranizar mi éxtasis,
y en quejidos
me despojo totalmente a su cuerpo.
Dejo de ser señora
en una habitación de solo espejos,
no hay amor
es prohibido el amor
porque nuestras almas no se encontraron.
Conducidos como marionetas en la vida
tocamos nuestras puertas
y abrimos…
Abrimos para romper todo juramento
toda mentira social
y encarecidamente nos revolcamos
sin remordimientos.
Última edición: