Lourdes C
POETISA DEL AMOR
8.34 - LAS DOS DE LA MAÑANA
Son las dos de la mañana
y el canto de un gallo a lo lejos
me despierta muy ufano,
tantos años hacia
de no venir a esta tierra,
han vuelto los recuerdos
como flores en el campo,
-es Sábado de Gloria-
se escuchan las gallinas
cacarear y los canarios
en su jaula con su trinar.
El ladrido de un perro se oye
fuera de la ciudad,
no es tiempo de lluvia
y a tierra húmeda no huele aún,
no se han abierto los surcos
para sembrar maíz, paz y amor,
no hay milpas en el campo
con sus espigas doradas
y el labrador madruga
con la esperanza que llegue la lluvia
para empezar a sembrar.
Ha' tantos años desde que me marché
más nunca de mi tierra me olvido,
del olor a humedad en tiempo de lluvia,
su gente tan buena y trabajadora,
los rayos primeros del sol en mi rostro
al ir a traer agua del pozo
y el olor a comida recién hecha
antes de ir a la escuela
o acompañar a mi padre al barbecho,
a sembrar el maíz en el surco
que abría con el arado y un par de bueyes.
Solo quedan los recuerdos de antaño...
Y el orgullo de lo vivido en esta tierra
que en mi corazón lo llevo cual tesoro,
embellece mi vida y hace de mi quien soy.
Lourdes C
Abril 19, 2014
Son las dos de la mañana
y el canto de un gallo a lo lejos
me despierta muy ufano,
tantos años hacia
de no venir a esta tierra,
han vuelto los recuerdos
como flores en el campo,
-es Sábado de Gloria-
se escuchan las gallinas
cacarear y los canarios
en su jaula con su trinar.
El ladrido de un perro se oye
fuera de la ciudad,
no es tiempo de lluvia
y a tierra húmeda no huele aún,
no se han abierto los surcos
para sembrar maíz, paz y amor,
no hay milpas en el campo
con sus espigas doradas
y el labrador madruga
con la esperanza que llegue la lluvia
para empezar a sembrar.
Ha' tantos años desde que me marché
más nunca de mi tierra me olvido,
del olor a humedad en tiempo de lluvia,
su gente tan buena y trabajadora,
los rayos primeros del sol en mi rostro
al ir a traer agua del pozo
y el olor a comida recién hecha
antes de ir a la escuela
o acompañar a mi padre al barbecho,
a sembrar el maíz en el surco
que abría con el arado y un par de bueyes.
Solo quedan los recuerdos de antaño...
Y el orgullo de lo vivido en esta tierra
que en mi corazón lo llevo cual tesoro,
embellece mi vida y hace de mi quien soy.
Lourdes C
Abril 19, 2014
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