El valor de las palabras.

Engel

SOÑADOR TOCANDO CON LOS PIES EN TIERRA

Hay un lugar donde la melancolía no deja regueros, ni salpica, sólo alivia. Un lugar que viene de tus labios entreabiertos, medio escondidos, medio pájaros atrapados en las páginas de un libro. Uno podría imaginar el rincón más dulce de un sueño, tocar tu cabello y hacerse a la idea. Tu pelo, mareado de trigo, desprende un cierto aire sobrecogido. Tus ojos, despojados de sombras, escriben como el carbón de la verdad. Emerge de ellos algo insólito, una lucidez con rastro de palabras que te otorga un aura encantadora. Todo el instante resumido en el aire de unas páginas, en mansa lentitud, como un caer de hojas, entonces, me pregunto si alguna vez el aire tuvo tanta influencia.
En esa, ciertamente, enigmática mirada, un monólogo interior arde quemando los extremos, me recuerda el sabor escondido de la tristeza, de algún lugar te llega, te sube por los ojos para meterse entre tu piel en busca de un lugar tranquilo.
Nunca nadie llegó a conocerte del todo, pues tus ojos se retiraban acurrucados en el umbral de los recuerdos. Quisiera conocer la historia que anuncia tu mirada, yo quiero preguntar entre las nubes si alguna ha conocido las huellas marcadas por tus pasos. Quiero, con las nubes intangibles, deshacerme, sin embargo, tu latido murmura entre despierto y desolado, por la frágil neblina que intento atravesar en estas horas, en el limbo interno de mis párpados, sueño de luz por un cielo satinado de humedad y veo en su espesura el aire dormido entre tus manos.
El cielo azul y su escritura blanca cierran sobre un paseo de nubes la historia de Liesel, una joven que transforma las vidas de todas las personas de su entorno llevando un respaldo de sol en el costado, cuando la envían a vivir con su familia de acogida, en el marco de la Alemania de la II Guerra mundial. La niña se esfuerza por adaptarse a su nuevo hogar y aprende con su nuevo padre a escribir y a leer, en una casa en cuyo sótano esconderán a un judío que huye de los nazis, quien despertará en ella el amor por la escritura. Para Liesel el poder de las palabras y de la imaginación se convierte en una forma de escapar de los tumultuosos eventos que la rodean.
Hitler destruye a la gente con palabras; Liesel las recupera y escribe con ellas su propia historia, en un tiempo en el que nadie podía pensar por sí mismo. Tomó la pluma sobre un libro en blanco. Escribió unos signos y fue consciente de que dibujar la realidad es Poder. Escribir es Poder.
La intensidad de una vida depende de la intensidad de las experiencias y las percepciones. Si tomas la pluma y las escribes, te hace saltar hacia delante, un paso por encima de tu propia existencia.
La muerte no es la espesa negrura de la noche. Es algo mucho más sencillo, más diáfano, más aceptable, más terrible luego cuando se va el cuerpo y queda el vacío.
Y a lo mejor tu vida no fue otra cosa que eso: ese hálito inefable que se deslizaba entre tus palabras para dibujar pensamientos que parecían versos.
 
Última edición:
[FONT=&quot]El final me ha trasladado de cabeza a la historia de Ana Frank. Conmovedor el modo en el que das fuerza a tus palabras, deslizando tu pluma por esos caminos donde la melancolía tropieza a cada paso con la belleza descriptiva del poeta que sabe, que siente, que traduce y que lanza a bocajarro pero suavemente.
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[FONT=&quot]Un bellezón Engel,

Palmira
 
Me parece maravillosa tu forma de escribir querido amigo, no es tan fácil escribir en prosa con tanta delicadeza, realmente tienes un don muy especial...Gracias por compartirlo....Un abrazo enorme.
 
El final me ha trasladado de cabeza a la historia de Ana Frank. Conmovedor el modo en el que das fuerza a tus palabras, deslizando tu pluma por esos caminos donde la melancolía tropieza a cada paso con la belleza descriptiva del poeta que sabe, que siente, que traduce y que lanza a bocajarro pero suavemente.

Un bellezón Engel,

Palmira
Placer hallarte de nuevo entre mis escritos. Gracias... mil gracias.
Fuerte abrazo, Palmira.
 
aisssssssssss que lindo!!! cuando sea grande quiero ser como vos jajajja, maestro es siempre un placer enorme entrar en su mundo poetico inigualable...besitos
 

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