La historia de Earl
Era un árbol brujo, que se escondia entre los bosques frondosos de tierras lejanas. Apreciaba la tranquilidad y los murmuros del viento al agitar con ternura sus hojas frágiles. Soñaba con no ser único, con tener una vieja centenaria compañia con quien poder conversar a escondidas.
Era un árbol elemental, se regia por ser sentimental, fiel y sincero. La soledad con el tiempo hizo tambalear sus raizes ya debilitadas. Earl tenia objetivos convertidos en sueños, lo que más extrañaba era encontrar un similar con quien compartir amaneceres y enraizar un lienzo azul.
Se pasaba los atardeceres pensando en cómo sería dejar de ser uno, su resina fluía por su largo tronco cómo sangre herida que no cicatriza.
Se preguntaba cómo seria una vida sin un beso, una caricia, o una muestra de ternura, y es entonces cuándo se acercaba el anochecer, y todo lo que lo rodeaba se teñia de negro.
Earl era tímido, introvertido, raro. Le gustaba observar los pequeños detalles de los cuáles nadie se percataba.
Le gustaba envolverse en la música, aislarse de la hipocresía que lo rodeaba y pensar en que antes de morir podría ver las estrellas cerca a la orilla de la mar, dónde podría apreciar cada uno de esos instantes, y guardarlos en el cajón de los recuerdos.
Earl hace tiempo piensa en dejar de alimentar sus esencias, pero cómo algo natural siguen absorbiendo el agua de las cercanías. Los sueños són lo único que mantienen sus hojas. Earl de pequeño pensaba en poseer una gran esplanada junto con árboles primerizos que pudiera ver crecer, termino siendo un fracaso que susurra de noches cuándo nadie escucha sus llantos.
Earl no deja nada atrás porque ya nada tiene dentro de su coraza, solos el y el pasar de los años.
Sueños sencillos, que no són materiales, pero dadas las características del árbol elemental, no dejan de ser sueños.
Era un árbol brujo, que se escondia entre los bosques frondosos de tierras lejanas. Apreciaba la tranquilidad y los murmuros del viento al agitar con ternura sus hojas frágiles. Soñaba con no ser único, con tener una vieja centenaria compañia con quien poder conversar a escondidas.
Era un árbol elemental, se regia por ser sentimental, fiel y sincero. La soledad con el tiempo hizo tambalear sus raizes ya debilitadas. Earl tenia objetivos convertidos en sueños, lo que más extrañaba era encontrar un similar con quien compartir amaneceres y enraizar un lienzo azul.
Se pasaba los atardeceres pensando en cómo sería dejar de ser uno, su resina fluía por su largo tronco cómo sangre herida que no cicatriza.
Se preguntaba cómo seria una vida sin un beso, una caricia, o una muestra de ternura, y es entonces cuándo se acercaba el anochecer, y todo lo que lo rodeaba se teñia de negro.
Earl era tímido, introvertido, raro. Le gustaba observar los pequeños detalles de los cuáles nadie se percataba.
Le gustaba envolverse en la música, aislarse de la hipocresía que lo rodeaba y pensar en que antes de morir podría ver las estrellas cerca a la orilla de la mar, dónde podría apreciar cada uno de esos instantes, y guardarlos en el cajón de los recuerdos.
Earl hace tiempo piensa en dejar de alimentar sus esencias, pero cómo algo natural siguen absorbiendo el agua de las cercanías. Los sueños són lo único que mantienen sus hojas. Earl de pequeño pensaba en poseer una gran esplanada junto con árboles primerizos que pudiera ver crecer, termino siendo un fracaso que susurra de noches cuándo nadie escucha sus llantos.
Earl no deja nada atrás porque ya nada tiene dentro de su coraza, solos el y el pasar de los años.
Sueños sencillos, que no són materiales, pero dadas las características del árbol elemental, no dejan de ser sueños.