Jose Andrea Kastronovo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dejé escapar lo que me quedaba de amor entre suspiros,
y después caminé por la orilla del valle de los muertos,
aunque estabas a la distancia mis ojos no dejaban de verte,
ni mis labios de susurrar tu ahora prohibido nombre.
Mi rostro dejó de detener las lágrimas que brotaban por ti,
cuando escuché una voz, levanté la mirada y sólo fui más allá,
entonces abrí mis polvorientas alas sin plumas para intentar volar,
y sólo volé lejos tan lejos de ti cerca de un cielo desconocido,
debajo de nubes extrañas, de un color que jamás conocí
Mi voz se volvió silencio al extinguirse la última gota de vida,
el último suspiro dedicado, se fue también de mis frías manos,
y mis labios lo mezclaron en el calor del último te amo,
junto con una frase parecida a un no te olvidaré magullado,
quizá en algún lugar de ti, quedará escrito que siempre te amé
que el que muere hoy, siempre te ha amado
y después caminé por la orilla del valle de los muertos,
aunque estabas a la distancia mis ojos no dejaban de verte,
ni mis labios de susurrar tu ahora prohibido nombre.
Mi rostro dejó de detener las lágrimas que brotaban por ti,
cuando escuché una voz, levanté la mirada y sólo fui más allá,
entonces abrí mis polvorientas alas sin plumas para intentar volar,
y sólo volé lejos tan lejos de ti cerca de un cielo desconocido,
debajo de nubes extrañas, de un color que jamás conocí
Mi voz se volvió silencio al extinguirse la última gota de vida,
el último suspiro dedicado, se fue también de mis frías manos,
y mis labios lo mezclaron en el calor del último te amo,
junto con una frase parecida a un no te olvidaré magullado,
quizá en algún lugar de ti, quedará escrito que siempre te amé
que el que muere hoy, siempre te ha amado