marte5
Poeta fiel al portal
Una flor se hundió en el mar,
estaba pintada de sol,
voló por las aguas y su sombra dejaba una huella de pasos.
Ella estaba mirando la extensión de las aguas,
sentada sobre la arena,
el sol ya caía detrás del horizonte
y ella miraba fijamente los colores que caían del cielo.
Su sombra crecía hacia la callejuela que se encontraba detrás,
las rocas la rodeaban.
Mientras oscurecía,
parecía que su rostro se iluminaba más
y sus manos hacían figuras en el aire y bailaban sueños.
Ella se levantó y juntó sus manos en la espalda.
Cerró los ojos y estiró las manos hacia el cielo.
La voz de las olas acarició sus mejillas y rió,
estaba de pie sobre la arena y respiró mi voz,
miró la vida buscando una palabra entre las olas.
Caminaba hacia los colores de la noche
y llegó a estar sentada en el brillo del océano,
sonrió toda su voz,
estaba casi desnuda y la noche la llovía con sus manos.
Ella cerraba los ojos y veía mis manos buscando su piel.
Una luz atravesó la oscuridad el mar,
desde el brillo de mis ojos.
Volví a estar a su lado,
cerca de ella, cerca de la mañana que llena mi casa de luz.
Quiero amarla desde los pasos que perdió hace muchas noches,
hasta los que tendrá que dar cuando llegue más allá de donde estará.
Y estoy muerto de miedo por tenerla cerca,
y estoy también muerto sin las palabras que ella quiera decir.
Ella está mirando el mar,
esperando que yo llegue a su lado,
que la roce con mi voz,
que la habite con mi conciencia.
Ella quiere caminar por la playa,
con arena bajo sus pies,
unida a la noche para amanecer
y llenar el horizonte desde lo más lejano del mundo.
Vuelvo para mirarla una y otra vez,
la tomo de la mano y la beso.
(Corregido por Elisalle)
estaba pintada de sol,
voló por las aguas y su sombra dejaba una huella de pasos.
Ella estaba mirando la extensión de las aguas,
sentada sobre la arena,
el sol ya caía detrás del horizonte
y ella miraba fijamente los colores que caían del cielo.
Su sombra crecía hacia la callejuela que se encontraba detrás,
las rocas la rodeaban.
Mientras oscurecía,
parecía que su rostro se iluminaba más
y sus manos hacían figuras en el aire y bailaban sueños.
Ella se levantó y juntó sus manos en la espalda.
Cerró los ojos y estiró las manos hacia el cielo.
La voz de las olas acarició sus mejillas y rió,
estaba de pie sobre la arena y respiró mi voz,
miró la vida buscando una palabra entre las olas.
Caminaba hacia los colores de la noche
y llegó a estar sentada en el brillo del océano,
sonrió toda su voz,
estaba casi desnuda y la noche la llovía con sus manos.
Ella cerraba los ojos y veía mis manos buscando su piel.
Una luz atravesó la oscuridad el mar,
desde el brillo de mis ojos.
Volví a estar a su lado,
cerca de ella, cerca de la mañana que llena mi casa de luz.
Quiero amarla desde los pasos que perdió hace muchas noches,
hasta los que tendrá que dar cuando llegue más allá de donde estará.
Y estoy muerto de miedo por tenerla cerca,
y estoy también muerto sin las palabras que ella quiera decir.
Ella está mirando el mar,
esperando que yo llegue a su lado,
que la roce con mi voz,
que la habite con mi conciencia.
Ella quiere caminar por la playa,
con arena bajo sus pies,
unida a la noche para amanecer
y llenar el horizonte desde lo más lejano del mundo.
Vuelvo para mirarla una y otra vez,
la tomo de la mano y la beso.
(Corregido por Elisalle)